Un gesto cargado de emoción en la víspera de la Inmaculada
En la mañana de hoy, y en un ambiente marcado por la cercanía de la festividad de la Inmaculada, un grupo de fieles ha entregado a la Archicofradía de la Virgen de la Sierra la primera medalla corporativa de la filial cordobesa, que servirá de muestra para todas las que se generen en adelante. El acto, sencillo pero profundamente sentido, estuvo impregnado de la emoción propia de quienes desean honrar a la que consideran guía espiritual en su vida cotidiana.
La devoción egabrense que une a toda la diócesis
La Virgen de la Sierra, patrona de Cabra y una de las devociones esenciales de la Diócesis de Córdoba, ocupa un lugar central en la vida religiosa de miles de fieles. Esa relevancia otorga un significado aún más hondo a la entrega de la medalla, que fue recibida como un gesto de amor y fidelidad hacia una advocación que acompaña a generaciones de cordobeses.
Una medalla creada para la filial, símbolo de identidad
La medalla, concebida como pieza matriz de la filial, ha sido elaborada por Rafael González Quesada, devoto estrechamente vinculado a la comunidad. La pieza, fruto del cuidado y la dedicación de su autor, representa el deseo de la filial de dotarse de un emblema propio que exprese su identidad y el vínculo que mantiene con la Archicofradía.
Donación realizada desde la fe y la esperanza
Los fieles han manifestado que la entrega de esta insignia a la Madre de Dios nace del agradecimiento y de la confianza en su constante protección en el camino y la formación cristiana. Cada uno de ellos expresó la emoción de ofrecer un gesto que, aunque humilde, pretende ser un testimonio duradero de devoción y pertenencia. Con este acto, la filial cordobesa reafirma la profundidad de su relación espiritual con la Archicofradía y la permanencia de una tradición que continúa viva.





