Sevilla

La Archidiócesis de Sevilla reconoce que la Soledad de San Lorenzo es propietaria de la Capilla de Ánimas

La hermandad de la Soledad de San Lorenzo ha notificado, mediante un comunicado difundido a través de sus medios oficiales de comunicación, que el secretario general y canciller de la Archidiócesis de Sevilla ha remitido un escrito dirigido a la hermandad relacionado con la propiedad de la Capilla de Ánimas, sita en la parroquia de San Lorenzo. 

En concreto el escrito versa sobre el «título y adjudicación del altar y entierros que tienen la Iglesia por compra que de ellos se hizo a la Fábrica por el año 1580«, cuyo original consta en el archivo General del Arzobispado de Sevilla, de cuya transcripción se desprende que dicha adquisición se concreta en la mencionada capilla, por lo que la autoridad eclesiástica reconoce a la Hermandad como dueña del conjunto edificatorio en el que radica.

Aunque la hermandad de la Soledad surgió en 1549, sus reglas no fueron aprobadas hasta 1557, teniendo sede canónica en el Monasterio de Santo Domingo de Silos -actual Parroquia de San Benito-. Tras pasar por los templos de Santiago de la Espada (1561-1568) y el Hospital del Amor de Dios (1569), la cofradía de la Soledad se estableció definitivamente en la Casa Grande del Carmen Calzado desde 1575 hasta 1810. En este templo, la corporación edificó a partir de 1584 una gran capilla (42x9m), la cual quedó agregada a la basílica romana de San Juan de Letrán en 1594.

Gozando de un importante auge durante su estancia en el Convento del Carmen, La Soledad fue una de las cofradías que sufrieron con mayor pesar la invasión francesa de principios del siglo XIX. Su capilla fue totalmente destruida en marzo de 1810, quedando transformada tras ello en establos y caballerizas. La Virgen de la Soledad fue trasladada al oratorio de la casa de los marqueses de Vallermoso -los Bucarelli-, en la calle Santa Clara y, posteriormente, al de la casa del marqués de Rianzuela, en la calle Armas. Ya en septiembre de 1811 la hermandad se trasladaría a la también desaparecida Parroquia de San Miguel.

Tras la expulsión de los franceses, la cofradía acordó reconstruir el templo en la Casa Grande del Carmen, aunque por motivos económicos y disputas del párroco de San Miguel, que había vendido los bienes de la hermandad sin permiso, no se pudo llevar a cabo. Así, a partir de 1815, la corporación cayó en una profunda crisis hasta 1860, recibiendo entonces la propiedad de una capilla en la Parroquia de San Miguel. Sin embargo, el templo cayó fulminantemente con la Revolución de La Gloriosa de 1868, lo que obligó a la corporación a trasladarse a la Parroquia de San Lorenzo en el mes de octubre, ocupando ya la capilla donde continúa recibiendo culto María Santísima en su Soledad, en la cual se colocó una de las rejas procedentes de su capilla de San Miguel.

La capilla es uno de los espacios más antiguos de la Parroquia de San Lorenzo, siendo añadida en el siglo XVII con la ampliación del templo. El retablo albergaba a la titular de la hermandad de la Divina Pastora, que, con la llegada de la Virgen de la Soledad, pasó a uno de los flancos del altar mayor, cuando la cofradía estaba ya extinguida. En 1911, esta corporación marchará al Convento de San Antonio de Padua, donde permanece actualmente.

Con la dirección espiritual del beato Marcelo Spínola, nombrado hermano mayor honorario en 1897 e incorporado como titular en 1997, la cofradía gozó de un nuevo auge a partir de 1918. Además, la hermandad sólo debería salir de su sede canónica entre 1997 y 1998 con la restauración del templo, recibiendo culto entonces en el citado Convento de San Antonio de Padua.

En otro orden de cosas, en 1977, tras una década de proceso, se consumaba la fusión entre la hermandad de la Soledad y la Sacramental de San Lorenzo. Ésta había sido fundada en 1511, con reglas aprobadas en 1558, la cual se había fusionado en 1819 con la de las Ánimas Benditas del Purgatorio (fundada en el siglo XVI y con reglas aprobadas en 1640) y en 1844, con la de Santa María de Roca-Amador (fundada en el siglo XVI y con reglas renovadas en 1691). Además, también agregó en 1842 la Hermandad Sacramental de la desaparecida Parroquia de San Juan de Acre tras la desamortización.

Fue en San Lorenzo donde la hermandad de la Soledad celebró su cuarto centenario fundacional, llevándose a cabo una profunda restauración de la capilla y una salida extraordinaria con la imagen de la dolorosa por las calles del barrio de San Lorenzo, acompañada por música procesional. También desde este templo realizó el Vía Crucis de las hermandades de Sevilla -siendo la única Virgen en protagonizarlo en solitario- o la creación de la Convivencia de las hermandades de la Soledad, ambos en 1988. Igualmente, llevó a cabo la salida extraordinaria al cementerio de San Fernando en 2003, la aprobación de los actuales estatutos en 2006 y la celebración del 450 aniversario fundacional en 2007.

La imagen de María Santísima en su Soledad es anónima del siglo XVI. Más antigua es la Virgen de Roca-Amador, una pintura de influencia francesa fechada entre los siglos XIII y XIV. La pintura de las Ánimas supone una obra de grandes dimensiones realizada en 1587, cuyo autor es desconocido. La Virgen de la Soledad fue la primera imagen mariana en procesionar bajo palio en Sevilla allá por 1614. Curiosamente, fue la Cofradía Sacramental de San Lorenzo la primigenia en realizar procesión con el Santísimo bajo palio, cuyos cultos externos eran denominados Salidas de Dios.

La hermandad de la Soledad constituye así la fusión de hasta cinco hermandades de distinto carácter, cuando ya se encontraba en su actual sede canónica. Todos estos titulares, incluido el sacramental, poseen capilla propia en la Parroquia de San Lorenzo Mártir, cuya antigüedad se remonta al siglo XIII, siendo una de las 24 parroquias en las que San Fernando dividió Sevilla.

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