Córdoba

La auténtica «guardia pretoriana» de la Virgen de los Dolores

Hay imágenes que hablan por sí solas, escenas que son el fiel reflejo de nosotros mismos y de la esencia que subyace en el auténtico significado de la palabra hermandad, ese que se alimenta de verdad imperecedera y trasciende a lo meramente superficial, a lo que más brilla y frecuentemente ocupa un lugar de privilegio de los medios de comunicación que rara vez prestan atención a lo que de verdad importa, envueltos en la vorágine de la primicia por la primicia y la búsqueda por los rincones traducida en miles de visitas.

Imágenes como estas han sido difundidas por la cuenta oficial en una conocida red social de una he las hermandades esenciales de la Córdoba Cofrade, la Hermandad de los Dolores, que cada año, con motivo de la celebración de la Fiesta de las Cruces de Mayo, que la cofradía de San Jacinto materializa en la Plaza de Capuchinos, acercan a los ancianos que habitan en la Residencia de San Jacinto a la cruz, para compartir con ellos un hermoso rato de asueto y convivencia, como un modo más de mostrar el debido respeto a quienes cuajaron la realidad que habitamos y a modo de homenaje y consideración.

Unas horas de convivencia emotiva, cargada de simbología y autenticidad con “la auténtica guardia pretoriana de Nuestra Madre”, la Virgen de los Dolores, como esbozaba con acierto el mensaje difundido por la hermandad, aquellos que nunca fallan, quienes le rezan muy bajito en cada rincón de sus madrugadas y se asoman a su mirada para contarle sus cosas cotidianas; aquellos que enseñaron a Córdoba a querer a la Señora y perpetuaron el amor de la tierra de San Rafael, transmitiéndolo de generación en generación. Imágenes estas, y no otras, que hacen despertar el orgullo de ser cofrade.

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