La autoría de la Virgen del Carmen de Rute, entre «La Roldana» y Diego de Mora

La Virgen del Carmen, Patrona de Rute, es una talla de vestir, que en sus inicios fue de candelero, pero que en los años setenta del siglo XX sufrió una reforma que la convirtió en una imagen de talla completa, con cuerpo de Ortega Bru quien a su vez la restauró. Tanto la cabeza como las manos y el Niño Jesús se han atribuido tradicionalmente a la conocida escultora sevillana Luisa Roldán “La Roldana”, si bien no se le ha hecho un estudio serio y riguroso que lo constate fehacientemente.

Frente a esta teoría tradicional, un estudio realizado por el cofrade Agustín Camargo, licenciado en Historia del Arte, atribuye la hechura de Nuestra Señora del Carmen, patrona de Rute, al maestro granadino Diego de Mora; datándose por tanto a finales del siglo XVII. Esta hipótesis surge en base a la comparación de sus rasgos con otras imágenes ya atribuidas al autor, tales como la Virgen Madre de la parroquia del Carmen de Lucena, la Inmaculada de la ermita de Ntra. Sra. del Valle de la misma localidad, o la Virgen de la Consolación del convento del Santo Ángel Custodio de Granada, entre otras. Al respecto, resulta de lo más sorprendente el extraordinario parecido que guarda la talla ruteña con la Madre de Dios del convento granadino de las Comendadoras de Santiago.

Igualmente, avala esta teoría la concordancia entre la fecha de fundación de la hermandad de Rute –que tendría lugar entre 1685 y 1692– y los primeros años de actividad del taller de Diego, abierto en 1682. A todo ello habría que sumar la presencia del artista en la zona, pues se le atribuyen obras en Lucena, Baena, Aguilar de la Frontera, Carcabuey o Priego de Córdoba. Una teoría desarrollada en el texto que cierra este artículo con todo detalle. 

La devoción de Ntra. Sra. del Carmen se encuentra plenamente asentada en la Villa de Rute desde los albores del siglo XVII, aunque tiempo atrás estaba asentada la Archicofradía en la localidad. Pese a la escasez de documentos, la existencia de una cofradía dedicada a nuestra Titular está documentada desde 1692. Desde esta fecha se han venido celebrando los festejos ininterrumpidamente.

Tras el terremoto de Lisboa (1755), que supuso la ruina y reedificación del templo parroquial de Sta. Catalina mártir, el Santuario dedicado a Nuestra Patrona ocupó las labores de principal templo de Rute, muestra de que la Imagen ya tenía un fuerte peso para el pueblo en general. Una vez que se restauró la antigua Abadía tuvo lugar la procesión solemne del Santísimo desde la Ermita hasta la parroquia, con la participación de las autoridades municipales y todas las cofradías existentes en la villa hasta el momento.

En el siglo XX, la que la devoción que los ruteños le profesan a Nuestra Patrona llegó a sus máximas cotas. En este esplendor que vive hasta nuestros días el Ayuntamiento de Rute ha tenido un papel fundamental, especialmente desde 1924, año en que la Virgen se convirtió en la Patrona Canónica Oficial de la Villa de Rute, a través del Breve Pontificio que expidió S.S. Pío XI. Un fragmento de este importante documento aclara este hecho: Y ahora –de conformidad con el decreto nº 526 de la Sagrada Congregación de Ritos “acerca de los Patronos que han de ser elegidos en los sucesivo”, de fecha 23 de marzos de 1630-, eligieron con devoto y confiado ánimo, a la misma Bienaventurada Virgen del Carmelo, como especial Patrona –delante de Dios- de la villa de Rute, con la aprobación del Rvdmo. Obispo de Córdoba y del Ilustrísimo Alcalde Presidente del Municipio de la misma villa de Rute.

La petición del Patronazgo fue cursada a instancias del Excelentísimo Ayuntamiento de Rute, autoridades eclesiásticas, la Archicofradía y el pueblo en general en 1923, y la aprobación se dio el 13 de febrero del año siguiente. A partir de este momento, el Ayuntamiento se encargó de aumentar los honores dedicados a la Virgen del Carmen, especialmente en las fiestas que siguieron a dicha aprobación, pues se alteraron todos los actos y cultos que habitualmente se le realizaban para mayor honra de la Patrona de la Villa. Así, se hicieron coincidir las Fiestas Patronales con la Feria Real, siendo el día de la fiesta solemne el 24 de agosto de dicho año.

En los años siguientes se sucedieron diversas distinciones, regalos y preferencias que el Ayuntamiento le dedicó a la Sagrada Imagen. En 1925, un año después de la Proclamación de Patronazgo, la Casa Consistorial y el pueblo de Rute le regalaron un manto bordado en oro sobre terciopelo blanco en que pone la siguiente inscripción: RUTE A SU PATRONAAÑO 1925. Para tal fin, además de lo aportado por la institución municipal, se realizaron diversas actividades y colectas populares para recaudar fondos como, por ejemplo, obras de teatro en las que los beneficios se dedicaron a costear el manto. Esta cuestación abordó también la construcción del trono de madera tallada para ese año de 1925, con el fin de realzar a la recién nombrada Patrona de los ruteños, y que se usó hasta que le fue regalado el trono actual.