Sevilla, Verde Esperanza

La BBC utiliza a la Macarena y la Esperanza de Triana en un documental sobre la idolatría

Un fenómeno sociocultural tan arraigado en nuestra tierra como el de la Semana Santa no ha pasado inadvertido para uno de los medios de comunicación de más repercusión mundial. La archiconocida televisión británica de la BBC ha puesto sus miras en la Semana Santa de Sevilla, especialmente en las dos Esperanzas: la de Triana y la Macarena. La Semana Santa es una celebración religiosa que congrega a millones de personas por las calles de nuestra tierra en los días en los que se conmemora la Pasión de Cristo, todo ello en torno a las sagradas imágenes que caminan entre multitud por las calles de las distintas ciudades, con especial repercusión en la capital andaluza.

La BBC ha realizado un vídeo documental para su programa «Civilisations» en el que se aborda el controvertido tema de la idolatría en las distintas religiones del mundo en lo que respecta a representar con imágenes la divinidad. En la primera parte del mencionado vídeo que incluimos en este artículo se muestran imágenes de la Semana Santa de Sevilla con especial atención a la Esperanza Macarena, de la que dicen que lleva «trescientos años aquí (en Sevilla, se entiende) llorando en tristeza por la muerte de su hijo Jesús». Se añade que «en Semana Santa Ella sale en su trono durante la noche y, mientras se mueve, parece cobrar vida. La semejanza de la Virgen se ha convertido en su presencia». Este comienzo del vídeo parece elogiar la realización de las imágenes sagradas como método de acercar la divinidad a Dios, pero conforme transcurre el desarrollo del documental, la línea argumental parece decantarse por una opinión bien distinta.

En un momento determinado del vídeo, cuando se habla de la «extraordinaria» reacción de los devotos, se afirma que «esta adoración genera suspicacias, porque aquí en Sevilla hay gente en la Iglesia que piensa que la imagen de la Virgen le ha robado el foco a la Virgen en sí misma». Una aseveración peligrosamente sesgada que, en opinión de quien les escribe, se aleja en demasía de la realidad de la religiosidad popular tal y como se concibe en nuestra tierra, tanto en Sevilla como fuera de ella, pese a que por supuesto hay quien no sabe entender, por desconocimiento o por incapacidad propia, que las imágenes sagradas son un puente que nos traslada hacia Jesús o María.

Posteriormente, sale en plano la periodista que dirige el programa, Mary Beard, catedrática de la Universidad de Cambridge especializada en estudios clásicos, diciendo a la cámara: «La gran pregunta es: ¿qué están adorando los devotos? ¿La idea de la Virgen María que está más allá de la imagen o están adorando a la estatua en sí misma? Es la cuestión de la idolatría que casi todas las religiones han afrontado». Además, por si faltara poco para dejar a las claras el tinte que posee el documental amén de la utilización de imágenes de Semana Santa, se llega a mencionar el «fastuoso coste» de las «estatuas» y lo «incómodamente cercano a la adoración de las imágenes prohibida por los Diez Mandamientos».

Acto seguido toma la palabra Fernando García Gutiérrez -cuyo segundo apellido el medio británico es incapaz de escribir correctamente en el rótulo-, sacerdote jesuita jerezano y que ha sido Delegado Diocesano del Patrimonio Histórico-Artístico de Sevilla durante 18 años hasta 2017. En el documental, curiosamente, aparece hablando en un correcto inglés, fruto de su dilatada carrera en el extranjero donde se ha formado ampliamente. García Gutiérrez comienza su intervención mencionando que «la Iglesia Católica tiene que ser muy cuidadosa sobre esas personas cuya fe no es muy profunda, porque el problema que la gente en frente de la estatua cree que eso es todo«, tildando lo anteriormente descrito como «peligroso», y añadiendo que «debemos ser cuidadosos. Esa no es la manera». La imagen ha sido bendecida pero es una estatua que representa algo mayor». «Tienes que creer que a través de esa estatua vas hacia la divinidad». Por otra parte, el propio Fernando García Gutiérrez declaraba en la página web de la Archidiócesis de Sevilla en una entrevista realizada en el año 2013 que «las hermandades tienen un patrimonio artístico riquísimo, y me consta que en ellas sirve (al menos, en la mayoría de los casos) como medio de acercamiento a vivir la vida cristiana en plenitud. No hay más que acercarse al Gran Poder, a la Macarena o a cualquiera de los titulares de nuestras hermandades, para ver cómo, a través de ellos, el pueblo se acerca a Dios».

Resulta poderosamente llamativo el sesgo que se puede percibir a lo largo del documental, ya que se realizan diversas referencias a la idolatría en contraposición a lo que está escrito en los Diez Mandamientos para, posteriormente, poner en valor al islamismo por no utilizar representaciones antropomórficas de la divinidad. La propia periodista llega a afirmar, apoyándose en la idea de que el islamismo es la única religión que utiliza la escritura como un medio para negociar el problema de la representación de lo divino, que «los evangelios cristianos por ejemplo pueden reclamar que Dios es la Palabra, pero en el Islam, más que en ningún otro lugar, vemos la imagen convirtiéndose en la palabra, y la palabra convirtiéndose en la imagen». Una curiosa forma de poner en valor al Islam para, al mismo tiempo, infravalorar al cristianismo y su doctrina, que resulta especialmente llamativa viniendo de una investigadora especializada en cultura clásica.

En otro orden de cosas, conviene no quedarse solamente con el contenido verbalizado del documental, ampliamente desgranado durante los anteriores párrafos. Hay otro tipo de lenguaje, el no verbal, que viene a reforzar lo que se expresa verbalmente. En la primera parte del documental, centrado en la Semana Santa de Sevilla, podemos escuchar un fondo sonoro más bien dramático y melancólico, con imágenes de armaos macarenos, costaleros y devotos llorando ante la imagen de la Esperanza Macarena o la Esperanza de Triana en sus pasos de palio, todo ello con utilización de imágenes en cámara lenta. Resulta muy llamativa la transición sonora hacia la segunda parte del documental, enfocada en el islamismo a través de la Mezquita Azul de Estambul, Turquía, cuya música parece querer transmitir un mensaje de luz, claridad e incluso alegría, en contraste a la tristeza y llantos de los devotos cofrades que se emocionan al paso de las imágenes por las calles. A pesar de la belleza visual de las imágenes, visto desde nuestra perspectiva, hay que ser muy cauteloso al elogiar el vídeo documental de la BBC, puesto que encierra una cruda crítica hacia nuestra forma de entender la fe.

En opinión del que les escribe, existe un claro sesgo anticatólico a lo largo del documental, apoyado tanto por lo que se verbaliza como por otros elementos sonoros o visuales que refuerzan la idea de que los católicos, especialmente los cofrades españoles, aparentamos ser descerebrados que van en contra de las propias escrituras católicas contrarias en adorar imágenes sagradas. No hace falta decir que existen personas que, tal y como señalaba anteriormente, por desconocimiento -quizá la propia Iglesia también falla en transmitir correctamente su mensaje a determinados creyentes- o por ineptitud, creen que las imágenes sagradas son la divinidad en sí misma y no un vehículo hacia ella. Incluso hay quienes profesan verdadera veneración hacia bandas por encima de imágenes sagradas. Pero no hay que quedarse con minorías de cofrades o pseudocofrades cuya inteligencia les da, y gracias, para atarse los cordones. 

Quizá convendría explicar que esto de utilizar las imágenes sagradas como forma de acercar la divinidad al pueblo no es un invento sevillano, andaluz ni español. De hecho, fue en la actual Italia, donde entre los años 1545 y 1563 tuvo lugar el Concilio de Trento como respuesta al protestantismo ideado por Martín Lutero. En este concilio ecuménico se le dio un especial impulso a las procesiones de Semana Santa, así como a acercar la religión al pueblo a través de las distintas imágenes sagradas. Las procesiones servían, además, para educar al pueblo analfabeto y enseñarle cómo fue la Pasión de Jesús a través de la representación de los distintos momentos de la misma mediante estas sagradas imágenes. Resulta descorazondor comprobar cómo en ningún momento del documental se menciona la funcionalidad de la Semana Santa ni la de pasear las imágenes sagradas por las calles, establecida en el Concilio de Trento. Tampoco, por supuesto, la labor social que realizan las Hermandades para paliar las desigualdades de nuestra época. Por ello, la imagen internacional que puede percibirse del cofrade andaluz es la de un idólatra compungido y de fe débil, incapaz de comprender que lo que pasea en frente de sus narices, más allá de la inmensa e innegable belleza estética, es una representación de la divinidad y de la Pasión de Cristo y un vehículo hacia Dios. Nada más lejos de la realidad, afortunadamente. En líneas generales, los cofrades más de dos dedos de luces sabemos que las imágenes son puentes hacia la divinidad, y que estas son distintas formas de representar la Pasión de Cristo así como los distintos momentos que pasó la Virgen María durante ella. No somos ni mejores ni peores que fieles de otras religiones por aferrarnos a imágenes sagradas que, por cierto, aportan un enorme patrimonio cultural a nuestra tierra, reflejando así, quizá, la mayor muestra de religiosidad popular sobre la tierra. Puede parecer chovinista, pero la forma en la que se vive en Andalucía la religiosidad popular no la puede comprender alguien de la BBC, por muy experto en cultura clásica que sea. Andalucía, en lo que a esta cuestión se refiere, poco o nada tiene que ver con ninguna otra festividad religiosa del planeta