La Candelaria y el Cristo de San Agustín ya tienen sitio en el callejero de Sevilla

El nomenclátor de cualquier ciudad andaluza está preñado de múltiples nombres íntimamente relacionados con la religiosidad popular. Una excelente medida de la trascendencia que el personalísimo modo de vivir las hermandades que se multiplica por los cuatro puntos cardinales de la geografía cofrade y evidencia la incalculable importancia que tiene un peculiar modo de sentir y de relacionarse con la Madre de Dios y su Bendito Hijo que existe en el alma de buena parte de andaluces, de toda condición. De ahí que se cuenten por cientos los enclaves que llevan el nombre de un bordador, un capataz, un imaginero o un músico o, dando un paso más, de las distintas advocaciones que sirven para acercar la divinidad al ser humano.

Uno de estos ejemplos se ha vivido hace tan sólo unos minutos en el pleno del Ayuntamiento de Sevilla que acaba de aprobar la redenominación de dos lugares significativos de la ciudad bajo el nombre de dos imágenes fundamentales de la ciudad: La Virgen de la Candelaria y el Cristo de San Agustín, que tendrán una glorieta y una plaza a partir de ahora, cumpliendo, de este modo, el deseo de muchos. En el caso de la dolorosa del Martes Santo, la glorieta está situada en los jardines de Murillo, en el paseo Catalina de Ribera. Por su parte, la plaza del Cristo de San Agustín se sitúa en la confluencia de las calles Luis Cardoso, Lope de Vega y Amador de los Ríos, en el Distrito Nervión, en sustitución del nombre actual “Tívoli”, según han explicado a este medio fuentes municipales.

Santo Crucifijo de San Agustín

En el siglo XIX, los monjes agustinos fueron expulsados de su convento, legando a la Parroquia de San Roque el Santo Crucifijo de San Agustín. En este siglo el Cristo de San Agustín procesionó de diversas formas: el Cristo en solitario, con la Magdalena a sus pies, con la imagen de la Virgen y San Juan. Incluso en alguna ocasión llego ir acompañado de una centuria de armados el Miércoles Santo de 1826, la Virgen de Gracia, llevaba como novedad la corona y la saya bordada. El Cristo de San Agustín procesionó en sus últimos años, una vez por década, siendo la última realizada en 1926. Anteriormente estuvo procesionando en Miércoles Santo, hasta 1896. El actual Crucificado es obra de Agustín Sánchez Cid (1944), réplica del desaparecido en el incendio de 1.936, que databa de la primera mitad del siglo XIV. Desde 1990 la Hermandad de San Roque tiene concedido el título y la advocación del Santo Crucifijo de San Agustín, por parte de la Vicaría General.

Virgen de la Candelaria

La imagen de María Santísima de la Candelaria goza de gran popularidad y fervor en la ciudad de Sevilla, pues siendo una talla del siglo XX esculpida originariamente por Manuel Galiano Delgado en 1924 y remodelada en profundidad por Antonio Dubé de Luque en 1967, la fisonomía actual de su rostro conjuga la pena de la Virgen Dolorosa con el consuelo que transmiten sus serenos ojos de saber que su Hijo, tras la injusta Pasión a la que fue sometido, iba a resucitar. Su advocación, Candelaria, tiene un hondo significado en la historia del cristianismo, pues está relacionada directamente con la fiesta de la Purificación de Nuestra Señora, que en la tradición bíblica se fijaba a los cuarenta días del parto, que trasladada al calendario se verifica cada 2 de febrero, día en el que también tiene lugar la Presentación de Jesús en el templo, momento en que es recibido por el anciano Simeón para que se cumpliera la profecía. La ofrenda de dos palomas que hicieron Jesús y María como familia humilde tiene su traslación simbólica a su paso procesional, pues son palomas las que rematan su original paso de palio entonado en azul y plata.