La hermandad de la Sagrada Cena descuenta ya las fechas para 2018, un año muy especial para la corporación de Poniente puesto que celebrará el XXV aniversario de la bendición de Nuestro Padre Jesús de la Fe, la impactante talla que gubiase Miguel Ángel González Jurado, cuya bendición tuvo lugar el 24 de abril de 1993 en una ceremonia concelebrada por don Miguel Castillejo, don Santiago Gómez, por aquél entonces párroco de la Trinidad, y fray Ricardo de Córdoba, hermano fundador de la hermandad. Como homenaje a monseñor don Antonio Gómez Aguilar, quien había fallecido unos meses antes, el cáliz que Cristo porta en sus manos es una reproducción del que usaba el querido y llorado don Antonio.
Con la mirada puesta en esta efemérides, el hermano mayor de la cofradía del Jueves Santo, Manuel Bonilla ha atendido a Gente de Paz para informar de las ideas que baraja para conformar el programa de actos que se desarrollará desde principios del año que ya se vislumbra en el horizonte. Un programa que en absoluto se encuentra cerrado, puesto que deberá recibir la pertinente aprobación de la junta de gobierno de la hermandad que se reunirá el próximo viernes con tal fin. No obstante, Bonilla ha querido afirmar, con absoluta rotundidad, que no se incluirá en el programa de eventos ninguna salida extraordinaria, ya que la corporación de Poniente entiende que no es necesario para celebrar un acontecimiento de estas características. “Nuestra única extraordinaria sería que solicitasen nuestra participación en la procesión oficial del Corpus” ha señalado Bonilla al en este sentido. Una determinación que, visto lo visto, merece el aplauso unánime de todos aquellos que opinan que es preciso aportar altas dosis de racionalidad a la hora de celebrar este tipo de salidas, que hace tiempo que dejaron de ser extraordinarias.
Respecto al resto de actos, y además de un cartel para la que existe una terna sobre la cual la junta de gobierno deberá elegir en la citada reunión, Bonilla tiene entre las propuestas que trasladará a su equipo de gobierno para que adopten una decisión al respecto, la confección de una túnica para el Señor, que a priori sería una túnica sencilla, descartando que se tratase de una pieza bordada, un ciclo de dos o tres conferencias, una de las cuales estaría protagonizada por el imaginero que concibió al Nuestro Padre Jesús de la Fe, una función de acción de gracias, coincidiendo con el aniversario de la bendición de la imagen, el 24 de abril, y un culto extraordinario, que tendría lugar en noviembre de 2018, como culminación del programa desarrollado.
En este sentido cabe destacar que la hermandad trasladará los cultos anuales en honor al Señor, que actualmente se desarrollan en Cuaresma, para que coincidan con la festividad de Cristo Rey, de tal modo que el año próximo sería el primero el que así se hiciera y, de manera excepcional, en forma de quinario. Sea como fuere, será la junta de gobierno de la hermandad sacramental la que concrete todos estos extremos que, de momento, pasan por ser las ideas de su hermano mayor y por lo tanto, están sujetos a hipotéticas modificaciones. Una vez concretado el programa, la intención de Bonilla es que todo quede completamente atado antes del 15 de diciembre de tal manera que puede ser presentado a finales de año o, a más tardar, a comienzos de 2018.
Un giro trascendental que propició su llegada
La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Fe, que gubiara González Jurado, es una talla de vestir, esculpida de cuerpo completo, realizada en madera de cedro, que representa el momento en el que Cristo, puesto de pie sostiene el cáliz con ambas manos en el momento de convertir el vino en su preciosa sangre. Para resaltar la trascendencia y el dramatismo del instante, la imagen dirige la mirada hacia el frente, con el entrecejo levemente fruncido y la boca entreabierta. La barba, bien trabajada y el cabello, partido al medio y cayendo por la espalda, constituyen algunos de los rasgos más significativos de esta hermosa imagen, que ponen de manifiesto la calidad de su autor.
Curiosamente, la idea de la incipiente corporación marchaban por otros derroteros en el origen del proyecto, ya que a finales de 1985 se presentó el proyecto elaborado por el artista pontanés Francisco Palos Chaparro, en el que se incluían dibujos de frente, de perfil y de cuerpo entero de la talla del Señor. La imagen fue realizada en madera de cedro, siendo una figura de talla para vestir que representa el momento en el que Jesús bendice el vino. El 11 de abril de 1987, Sábado de Pasión, tuvo lugar la bendición de la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Fe, durante la celebración de la primera función solemne celebrada en su honor. El acto estuvo presidido por el Obispo de la Diócesis monseñor Infantes Florido, actuando como padrinos los Hermanos de la Cruz Blanca y el Consejo Diocesano de la Adoración Nocturna. En 1992, los hechos dieron un giro trascendental que marcaría el devenir de la corporación para siempre.
Ante la imposibilidad de seguir contando con el concurso de Palos Chaparro, el 23 de mayo de 1992 se celebró un cabildo extraordinario en el que se decidió buscar un nuevo imaginero que aceptase el encargo del apostolado, recayendo la elección en el joven artista cordobés Miguel Ángel González Jurado. Al conocer lo que pretendían los hermanos, el escultor les planteó la conveniencia de que fuese un proyecto global, en el que se incluyesen los apóstoles y Cristo para que la unidad de acción y la carga dramática necesarias en la concepción de un paso de misterio se pudieran lograr con las máximas garantías. El artista presentó a la hermandad varios bocetos y dibujos que resultaron muy satisfactorios. De este modo, la hermandad decidió cambiar a su titular por el actual Señor de la Fe. La antigua imagen se encuentra cedida a la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Santa Eufemia (Córdoba), según acuerdo del Cabildo General de Hermanos de carácter Extraordinario, celebrado el día dos de diciembre de 2001. El 10 de febrero de 2002 tuvo lugar el acto de entrega de la imagen.





