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La centuria y el Gran Poder … ¿Simbiosis perfecta o exceso inadecuado?

Fue sin lugar a dudas el momento más esperado de la Salida Extraordinaria del Gran Poder como guinda a la Santa Misión: La Banda de la Centuria Romana Macarena acompañó musicalmente al Señor con varias marchas a su paso por la Plaza de la Campana.

Sevilla entera se paró en ese instante. El entorno del Duque, Alfonso XII y Tetuán eran prácticamente intransitables. Los aparcamientos de la Concordia, la Magdalena y el Arenal estaban llenos. Las calles presentaban una acumulación de personas no vistas desde hacía casi 3 años que no se veía. Y en la propia Campana, los policías ponían coto al aforo, exhortando a los asistentes que llegaban a que buscaran otros emplazamientos.

Llegó el Señor a O’Donnell sobre las 21:30 horas y la Centuria empezó los compases de la primera marcha. Sevilla quedó sobrecogida por el momento, por la extraordinaria combinación de los costaleros con la legendaria formación Macarena, con la belleza de las marchas y con la zancada del paso para buscar la Plaza del Duque, desembocando en un impresionante aplauso de los cofrades y devotos congregados en ese punto.

Hasta aquí los halagos, pero ya a priori se cuestionaba desde un sector de los cofrades y la propia sociedad sevillana la idoneidad de este detalle musical.

Dicho grupo crítico apelaría a una mesura en un evento de esta índole y con una Imagen como la del Gran Poder, que siempre ha procesionado en silencio, siendo ésa su seña de identidad. Por ello, esta postura indica que sorpresas musicales como la de la Centuria sobraban.

Conocidas las dos posturas, ¿por cuál decantarse? ¿Realmente fue un error el acompañamiento musical de la Centuria?

Y si es así, ¿También estuvo de más el acto en la Plaza Nueva con la Banda Sinfónica Municipal? Porque éste es otro debate. ¿O solo molesta la participación de una banda de Cornetas y Tambores?

Cada uno que tome sus propias conclusiones, pero a los hecho hay que remitirse. Hoy toda la prensa alaba la curiosa escena del Gran Poder a los sones de Centuria, rindiendo loas a la magnífica idea de unir a la formación y al Hijo de Dios durante unos minutos. Las redes sociales igualmente comparten cientos de vídeos por miles de cuentas con el Gran Poder en la campana. Y el sabor de boca de los presentes no puede ser mejor.

¿Y alguien duda aún del famoso aplauso? Eran una ocasión extraordinaria que merecía formas de rezar especiales. Sí sí. Lee bien. De rezar. Hay personas que le recitan el Padrenuestro al Señor. Otras se presignan, le envían un beso con la mano al Nazareno, lloran sin consuelo o como pasó ayer en Campana o en la propia salida de la Santa Iglesia Catedral, también aplauden.

Y es por ello que el encuentro entre el Gran Poder y la música de la Centuria se ha convertido en pocas horas en historia viva de la Semana Santa de Sevilla, que podría incluirse, y estoy convencido que lo hará, en los libros sobre la historia de las cofradías.

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