El pabellón de Marruecos en Sevilla ha acogido este lunes un acto cargado de un especial simbolismo por cuanto representa todo un ejemplo de unión y diálogo entre dos culturas y dos confesiones, la española y la marroquí, la cristiana y la musulmana.
Todo ello a consecuencia de un emotivo regalo ofrebdado por la ciudad marroquí de Essaouira para el Santísimo Cristo de la Corona, titular de la Hermandad homónima que tiene su sede canónica en la parroquia del Sagrario de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla.
Se trata de una Cruz procesional de Taracea, que ha sido regalada por la localidad a alauí a la corporación hispalense como símbolo de fraternidad, bajo la premisa de que el diálogo entre confesiones es un instrumento fundamental para alcanzar la paz.
En el acto de presentación y bendición han estado presentes la Consejera Patricia del Pozo, la Embajadora de Marruecos en España, el Alcalde de Essaouira y el Hermano Mayor Víctor de Padilla.











