El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

La ciudad vacía

A Sevilla le han robado su alma. A las puertas de una nueva Semana Santa nada parece indicar que vayan a vivirse los días grandes. Porque habrá oficios, oraciones y recogimiento pero a la ciudad le faltará la cera recorriendo las arterias de la ciudad, la infancia a través de los ojos de un niño pidiendo caramelos o la mano asida a la esperanza de quien ha convertido los recuerdos en su mayor tesoro.

Los templos aguardarán esa llama que no contemplaremos este año. Serán guardianes de las palabras que no escucharemos y mantendrán viva la fe con multitud de altares efímeros. Pero seguiremos echando en falta el nazareno que va de regreso a casa, los ciriales a la vuelta de la esquina y una saeta perdida en San Lorenzo. No nos engañemos, somos conscientes de que volveremos a conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor pero necesitamos del poder de las imágenes, de una dolorosa por Francos, del silencio de las cofradías de ruan, del crucificado que mira al cielo.

Luna de parasceve triste que no tiene un palio al que aferrarse, ni un farol donde reflejar su blancura. Las monjas serán más anónimas que nunca, las hermanas de la Cruz soñarán con la Amargura y Santa Ángela permanecerá cerca de San Pedro, donde no llegará el nazareno para depositar un ramo a sus plantas. No habrá muñidor, ni armaos en la fría noche de la madrugada que baila con los gitanos. Campanitas de la Borriquita mudas y el sonido de los golpes de las sillas al cerrarse tras el paso de la Soledad ausentes.

No podemos movernos a otras provincias. Llegarán de otros países. Paradojas. Los bares y restaurantes estarán llenos. Sin embargo, no habrá desayuno con calentitos en el puente de Triana esperando aquel caballo que asoma por Reyes Católicos. Habrá turistas sin pasos, fotos sin cortejos y selfies sin canastillas.

Vivamos la Semana Santa. Soñemos con el regreso de un pasado que nos devuelva al presente la Paz por el parque, la Hiniesta de regreso hacia San Julián y la Estrella cruzando el puente. Somos conscientes de que el Gran Poder volverá a entrar en la catedral por la puerta de San Miguel y que con su sola presencia llenará cada rincón del templo gótico más grande del mundo. Creamos en una Semana Santa como nos gusta vivirla. Porque a pesar de las circunstancias actuales llegará.

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