Fue el pasado 6 de marzo apenas hace dos semanas, cuando la Conversión hizo nuevamente historia en virtud de la aprobación de sus estatutos definitivos, su erección canónica y su consiguiente transformación en hermandad de pleno derecho concedidas por Demetrio Fernández González, Obispo de la diócesis. Una corporación que continúa avanzando en ese devenir metafórico que deberá culminar con su presencia camino de la Santa Iglesia Catedral a medio plazo.
Una hermandad que hace poco más de un año presentaba al pueblo de Córdoba su nueva imagen sagrada, el Santísimo Cristo de la Oración y Caridad. Un crucificado cuya impactante efigie ya forma parte de la inabarcable riqueza que un día será traspasada a las generaciones venideras y cuya presencia ayuda a hacer crecer con fuerza el fruto de la semilla de la fe que floreció hace tiempo en el corazón de Electromecánicas.
Este sábado el maravilloso crucificado de Pedro García Velasco ha recibido junto a su Madre, María Santísima de Salud y Consuelo, la virgen más desconocida de Martínez Cerrillo, el amor incondicional de sus hijos que han acudido a su hogar para entregarles su alma, con la mirada y el corazón puestos en el inminente Sábado de Pasión que ya se vislumbra a la vuelta de la esquina y en el que volverán a recorrer las calles de su barrio para convertir en oración y para sanar y consolar los corazones afligidos con su infinita presencia. Allí estuvo nuestro compañero Antonio Poyato para ser testigos de otro pedacito de la historia de la Hermandad de la Conversión.





