Córdoba, Costal

La crónica del pregón del costalero de la Cena | Un camino más de la Cuaresma

Anoche en un lugar de nuestra Córdoba, poco visto pero con una belleza impresionante tuvo lugar en la Capilla del Colegio de Santa Victoria, el Pregón del Costalero de la Hermandad de la Sagrada Cena. El acto comenzó con una serie de marchas procesionales por la A. M. Ntro. Padre Jesús de la Fe, que elevaron la atmósfera cofrade y fueron el preludio al Pregón. 

La presentación corrió a cargo de Francisco Román, que en dos semanas será la voz de los cofrades cordobeses en el Pregón de la Semana Santa de Córdoba. En dicha presentación resaltó recuerdos de la casa donde se conocieron y comenzaron los lazos de amistad.

Entregando la palabra al pregonero, José Carlos Rubio Valverde, comenzó su disertación con un recuerdo hacia su padre, imaginero de María Stma. de la Candelaria, que lo flanqueaba tras él para escuchar las palabras de su “hermano”. Pidiendo le a su padre querer ser costalero con Ella, y el padre negándole la oportunidad de ser sus pies porqué su madre tampoco estaría de acuerdo.

Recordó los viernes de ensayo siendo un niño cuando los amigos de su hermano Antonio, iban a su casa para recoger e ir al ensayo del Nazareno siendo su tito Andrés, el capataz de la imagen imponente del Nazareno. Siguió comunicándonos, a los allí presentes, sus vivencias del mundo del costal con sus amigos de “palo” cómo se llamaban antes a la trabajadora, tanto en las cuadrillas del Huerto, Calvario, Villaviciosa.

Defendió en el Pregón del Costalero, además de las Sagradas Imágenes, a la figura del nazareno que parece está en desuso y por la cual pidió que no se debe perder. Tuvo recuerdos y anécdotas hacia muchos en sus más de treinta años de costaleros, recordando muy especialmente dos ellas con la imagen de San Rafael. Una la de la Ermita del Socorro y otra con el Ángel Custodio de la Iglesia del Juramento.

Con música clásica de fondo y justo a su lado un pintor cordobés Rafael Cervantes Gallardo, calificándolo cómo su cirineo y fijador artístico, realizaba una pintura del Señor de la Fe, con una simbología preciosa de la ciudad y del mundo del costal. Al igual que solicitaba una oportunidad a los artistas de la tierra, para realizar un cartel de Semana Santa, y en especial el oficial, lanzando un recuerdo a la Agrupación de Hermandades y en especial a la presidenta.

Continuó su pregón con recuerdos y anécdotas, recordando a costaleros, que subieron al cielo pero aún queda en el recuerdo sus anécdotas vivas en los corazones de aquellos costaleros que compartieron trabajadora y vivencias con él. Acabó su proclama con la Fe, exaltando con varias frases para qué nunca se pierda.