Portada, Sevilla

La crónica del Viernes de Dolores | Y Sevilla comenzó a soñar

Radiante jornada primera marcada por la tranquilidad atmosférica y la gran afluencia de personas en las calles

La esperada Semana Santa llama a la puerta de la capital del Guadalquivir cuando desde numerosos barrios de Sevilla se escuchan los primeros compases de esa espléndida sinfonía que se irá componiendo durante los próximos 7 días.

Y es que aunque sea necesario pellizcar la piel para creerlo, el Viernes de Dolores ha abierto, tras dos años de angustias y sinsabores por la pandemia, la Semana Santa oficiosa por las calles de una ciudad pletórica, ansiosa por revivir la pasión a través de sus imágenes.

Impresionantes instantáneas de la Estación de Penitencia de la Hermandad de Pino Montano. Fotos: Cofradía.

Todo se iniciaba en el sevillanísimo barrio de Pino Montano poco antes de las seis de la tarde. El nutrido cuerpo de nazarenos daba paso al espectacular paso de misterio y su delicado palio.

La feligresía se entregaba a sus Benditas Imágenes en una tarde perfecta sin riesgo de precipitaciones, y con una temperaturas muy agradables tanto en las últimas horas de luz como en la noche.

La Misión se reencontró con el barrio de Heliópolis este Viernes de Dolores. Fotos: Hermandad.

Algo que ocurría también en la otra punta de Sevilla, concretamente en la Iglesia de San Antonio María Claret, en pleno corazón de Heliópolis, donde la Hermandad de la Misión salía a evangelizar al mundo a través de su magnífico paso.

La salida de la cofradía estuvo marcada por la total normalidad, cumpliendo los horarios previsto y dejando estampas siempre emocionantes como la visita al Hospital Virgen del Rocío.

Pero sin lugar a dudas esta jornada será recordada especialmente por dos corporaciones que vivían momentos históricos al inicio de sus respectivas procesiones: El Dulce Nombre de Bellavista y Pasión y Muerte.

Inolvidable Estación de Penitencia de la Hermandad del Dulce Nombre por las calles de Bellavista. Fotos: Cofradía.

La primera era noticia por la realización de su Estación Penitencial desde una gran carpa blanca por las obras que se están llevando a cabo en su templo y la imposibilidad de salir de la Iglesia del Sagrado Corazón, donde reside provisionalmente.

El Crucificado de Pasión y Muerte recorre Triana en la tarde-noche de este Viernes de Dolores.

Y la segunda se trataba de la cofradía trianera de Pasión y Muerte, que estrena sede de salida en la Parroquia de San Juan Bosco de los Salesianos de Triana, siendo la primera vez que el Señor podía salir a la calle erguido, sin necesidad de preparar la dificultosa catapulta con la el Santísimo Cristo se proyectaba desde la mesa del paso.

Ambos cortejos han completado su recorrido sin ningún detalle que reseñar, salvo el gran número de cofrades y devotos que acompañaban a las Imágenes; y la belleza del itinerario tanto por las calles de Bellavista como por San Jacinto.

Bello plano del Cristo de la Corona cuando transitaba por la Plaza del Triunfo. Foto: Hermandad.

Por último, la jornada quedaba en un susurro silente allá por el centro, donde la Corona protagonizaba algunas de las instantáneas más hermosas de un Viernes de Dolores de reencuentros, vivencias y recuerdos cofrades formidables.

La Corona estrenaba recorrido, pues al ya delicadísimo conjunto de lugares por la que van cada año, como el Ayuntamiento o la Alcazaba y el barrio de de Santa Cruz, este año se superaba con su extensión hasta el Arenal, visitando a las Hermandades de la Carretería, las Aguas y el Museo.

Ha sido por tanto un Viernes de Dolores absolutamente redondo y sensacional donde Sevilla ha vuelto a vibrar de emociones en la antesala de su Semana Santa.