La crónica | Delirio de Esperanza

Tras casi un mes de misión por los barrios más pobres de la ciudad, la Esperanza de Triana ha despertado los corazones de Sevilla y Triana en una procesión histórica.

La salida extraordinaria de la Reina de la calle Pureza ha congregado a miles de personas en las calles del centro.

Muchas de ellas esperaban a la Virgen a su salida de la Catedral, donde ha permanecido una semana con un amplio programa de actos entre los que destacaba el besamanos frente a la Patrona de Sevilla, la bellísima imagen ante el barroco Altar Mayor de la Seo Hispalense o la Misa conmemorativa del LXXV Aniversario del Dogma de la Asunción la pasada mañana del sábado.

Y la guinda llegaba a las cinco y cuarto de la tarde cuando la Esperanza se acercaba a la Puerta de San Miguel entronizada en el paso letífico de Nuestra Señora de la Purísima Concepción de la Algaba.

Era entonces cuando estallaban los aplausos, los vivas, los gritos de “Trianera guapa” y las marchas sin solución de continuidad, como merece este día tan especial para la corporación trianera y para toda la ciudad.

Ha llamado la atención el repertorio interpretado por la Banda María Santísima de la Victoria (Las Cigarreras), con marchas dedicadas a la Macarena, la Estrella o la Virgen del Rosario de Montesión, así como villancicos adaptados a música procesional o incluso pasodobles como “Churumbelerías” de Emilio Cebrián.

La imagen del barrio de Triana lucía bellísima con el clásico “refregaor” y el manto verde bordado por Pepi Maya que estrenara en los traslados de la Misión.

La Señora ha paseado por puntos tan destacados como el Ayuntamiento, Rioja, la Plaza de la Magdalena o Reyes Católicos, saludando a los Padres Carmelitas Descalzos del Santo Ángel y a la Parroquia de la Magdalena.

Tras ello, la Esperanza cruzaba el puente al filo de las nueve de la noche para acariciar su arrabal, que la recibía entre vítores y petalás, con todas las calles adornadas con flores de papel y colgaduras para su llegada.

El Altozano, Antillano Campos o Pagés del Corro han sido las arterias que ha recorrido la Bendita talla, la cual visitaba a la Estrella antes de regresar a su capilla.

La Esperanza continuaba por San Jacinto y Pureza para entrar en su sede canónica dos minutos después de la medianoche, con la amenaza de leve lluvia que deslució los últimos minutos en la calle de la dolorosa.

Con el cierre de las puertas de la iglesia trianera, la cofradía ponía punto y final a la satisfactoria y emocionante misión de la Virgen, un hito que permanecerá siempre en los corazones de los trianeros.