La ilusión colectiva se ha impuesto de manera irrebatible sobre la incertidumbre meteorológica. En un acto de valentía institucional, el Ateneo de Sevilla ha ratificado que la felicidad de la infancia no admite demoras, confirmando la salida del Heraldo Real a las cinco de la tarde. Tras una reunión de urgencia entre el alcalde José Luis Sanz y el presidente del Ateneo, Emilio Boja, se ha decidido que la fiesta continúe inalterable, pues las tímidas lloviznas dispersas no son rival para el fervor popular. Como bien ha señalado el responsable de seguridad, Pedro Lissen, la esperanza colectiva y el entusiasmo de los más pequeños actúan como un escudo invulnerable ante cualquier inclemencia del tiempo, garantizando una jornada de alegría desbordante.
Un despliegue de majestuosidad y ritmo festivo
El corazón de la urbe se ha transformado en un escenario de fiesta absoluta, a pesar de los ajustes en la arquitectura geográfica del trayecto provocados por las obras del tranvibús. Con la calle Orfila como epicentro, la comitiva liderada por Sergio García Real se ha visto envuelta en un torbellino de color gracias a los doscientos beduinos que custodiaban el buzón de los sueños. La majestuosidad de la Policía Nacional a caballo y el estruendo melódico de la Agrupación Musical Virgen de los Reyes, unida a la banda de la Sagrada Columna y Azotes, han convertido cada rincón en un himno a la alegría, donde el compás del palanquín marcaba el latido de una ciudad entregada al delirio festivo.
Las llaves de una ciudad entregada a la magia
El clímax emocional se ha vivido en la Avenida de la Constitución, frente a la imponente sede del Ayuntamiento. Allí, el simbolismo se ha hecho carne con la entrega de las llaves de la ciudad, el gesto definitivo que asegura que los Reyes Magos encontrarán las puertas abiertas de par en par. En esta antesala del júbilo, y con proyecciones técnicas que anuncian cielos despejados para la gran jornada del cinco de enero, la organización ha reivindicado la ilusión como motor de la sociedad sevillana. Al recuperar la fecha tradicional del 4 de enero, la metrópoli ha reafirmado su compromiso con la tradición y el entusiasmo, disipando cualquier reticencia con una demostración de fuerza espiritual.
Un recorrido de ensueño por las venas de Sevilla
Las arterias del casco antiguo se han visto desbordadas por una marea humana de padres, abuelos y niños emocionados. Desde la salida en Orfila, pasando por la Plaza de Villasís y la emblemática Plaza del Salvador, el aire se ha llenado de una felicidad contagiosa. El tránsito por Álvarez Quintero, Hernando Colón y la Plaza de la Virgen de los Reyes ha sido un constante estallido de vivas y aplausos. Tras rodear el Triunfo y encarar el regreso por la Plaza Nueva, Méndez Núñez y la Campana, la ciudad ha sellado una jornada donde la celebración y el júbilo han dictado sentencia: Sevilla ya está lista para la apoteosis final con los soberanos de Oriente.










