Los Javieres protagoniza un traslado discreto y desapacible a su nueva sede
La Hermandad jesuita más sevillana, Los Javieres, se ha reencontrado este sábado del ecuador de enero con los anales de su historia.
La cofradía del Martes Santo ha trasladado a sus imágenes desde la Parroquia de Omnium Sanctorum, donde establecieron su sede hace 49 años, en 1977; hasta la Iglesia del Sagrado Corazón, templo donde se fundó la corporación en 1945 al amparo de la Orden de los Jesuitas.
Tras años de debates, reuniones y acuerdos infructuosos con los frailes y el propio arzobispado, finalmente se ha podido cumplir el anhelado propósito de los hermanos de regresar al lugar donde comenzó todo.
Ni siquiera el tiempo lo ha puesto fácil. Una inoportuna tormenta descafeinaba la ilusión de Los Javieres, que tenía prevista su salida de Omnium Sanctorum a las siete de la tarde.
Finalmente la lluvia cesó minutos antes de la hora, el cortejo abandonó al completo la iglesia de la calle Feria y continuaron por el itinerario previsto.
El Cristo de las Almas era portado por costaleros y miembros de la cofradía en unas sencillas andas adornadas con un ramo de flores rojas e iluminadas por cuatro guardabrisas.
Tras el Señor, la Virgen de Gracia y Amparo acompañada de San Juan Evangelista, bajo la luz de cirios blancos y aroma de las rosas achampanadas que rodeaban el frontal del pequeño paso.
Y la música ha sido del mismo modo protagonista en el trayecto, con la participación de la Capilla Musical María Auxiliadora precediendo al Cristo de las Almas; y la Escolanía Salesiana de María Auxiliadora ante las andas de la María Santísima de Gracia y Amparo con San Juan.
La corporación llegaba puntual al templo de la calle Jesús del Gran Poder, a las nueve de la noche, tras recorrer enclaves de gran valor sentimental y devocional como Montesión, la Plaza de San Martín o San Andrés, llegando a su nueva sede por Amor de Dios y San Miguel.
Cientos de personas han arropado el traslado histórico, y un gran gentío esperaba también el momento de la entrada, el cual se ha consumado con la solemnidad y la emoción esperadas con la mente y el corazón puestas en la primera salida procesional el próximo 31 de marzo, Martes Santo.

















