Los de Santa Beatriz de Silva cuidan con esmero cada detalle, como lo ha sido la procesión que ha tenido lugar en la tarde-noche de este sábado con la venerada imagen
Hay labores incansables, inasequibles al desaliento, que desafían el paso de los años con un trabajado -muchas veces- callado, pero constante, firme, sin pausa.
Y en Córdoba y sus cofradías uno de los mejores ejemplos lo da precisamente una corporación que aun no es hermandad, pero cuyo trabajo está a la altura de las que lo son de pleno derecho: el grupo parroquial Cautivo y Victoria.
Los de Santa Beatriz de Silva cuidan con esmero cada detalle, como lo ha sido la procesión que ha tenido lugar en la tarde-noche de este sábado con la Virgen de la Victoria como gran protagonista.
Con un cortejo cada vez más nutrido y un gusto exquisito en cada detalle, la imagen ha procesionado por el Poniente de Córdoba, la parte más occidental, donde el barrio de Miralbaida cobra protagonismo.
En ese epicentro espiritual, María Santísima de la Victoria ha salido desde su templo de Santa Beatriz de Silva, para transitar por la avenida de la Paz, glorieta de Mirasierra, Ingeniero Alfonso de Churruca, Ingeniero Lino Arizqueta, Doctor Ángel Castiñeira, paseo de los Verdiales, pasaje Candelaria Heredia, avenida Miralbaida, María la Talegona y la plaza Albolafia, para alcanzar la parroquia del Inmaculado Corazón de María.
Una primera parte del itinerario que ha dado paso a proseguir de nuevo por la avenida Miralbaida y María la Talegona, y desde ahí transitar por Barítono José María Aguilar Blanco, Ingeniero Alfonso de Churruca y la avenida de la Paz, desde donde ha arribado de nuevo a su templo.
Todo con el sabor de un grupo parroquial que tiene el aroma de cofradía y el poso de un trabajo humilde, pero decidido, que aun resuena en los ecos de la música que ha acompañado a la imagen mariana gracias a la banda del Cristo del Amor y del quinteto de viento Gregis Mater.





