La crónica | La Virgen del Rocío protagoniza una intensa procesión con una evidente mejoría

Las 2:55 de la madrugada se convirtió en la hora marcada para que la Virgen del Rocío comenzase su esperada procesión por la aldea almonteña, mientras el universo rociero contenía la respiración. Una procesión sobre la que existía incertidumbre mezclada con esperanza de que, tras la accidentada procesión del pasado años, las reuniones mantenidas y el trabajo denodado, propiciado por la Hermandad Mayriz y por buena parte de los hombres de la Virgen, con especial relevancia de quienes llevan décadas bajo sus bancos, surtieran el efecto deseado, materializado en una mejora que diese el brillo que merece a una de las procesiones más importantes de Andalucía.

En esta ocasión, pesa a algún conato previo, felizmente zanjado a orillas de la reja, los almonteños saltaron a por la Virgen cuando el Simpecado de la Hermandad Matriz, y que llegó a las inmediaciones del templo, escoltado por una cadena humana formada por la Guardia Civil, hizo su entrada en el Santuario. Desde ese preciso instante, como manda la tradición, todo se precipitó como un torrente, pero propiciando una salida mucho más limpia que otros años lo que ha permitido que la Santísima Virgen saliera a la concha en hombros de su pueblo de forma más rápida, ordenada y brillante sobre los hombros de su pueblo.

Tal y como se había rumoreado, los almonteños habilitaron un amplio pasillo en el interior del Santuario lo que posibilitó que los hombres de la Virgen pudieran trabajar con mucha más solvencia, consiguiendo una salida de la Virgen a la calle mucho más lucida. Al son de las campanas, las palmas de los rocieros congregados en la explanada, estallaron en júbilo al verla salir resplandeciente en esta madrugada de ensueño, la primera tras la magnífica restauración dirigida por Fuensanta de la Paz Calatrava.

La Blanca Paloma y su Hijo han vestido el histórico ajuar conocido como “de los Montpensier”. Su autoría es anónima y está datado anterior al 1919, situándolo a finales del siglo XIX. La paloma del Espíritu Santo en la zona central del manto fue realizada por Manuel Carmona en madera policromada y añadida en el año 1990. Confeccionado en tejido de tisú de plata sobredorada con bordados de hilos metálicos dorados y ornamentación de espejuelos, lentejuelas, cordoncillos de briscado y blonda metálica, fue restaurado el pasado año, en el departamento de textil del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Lo ha lucido en ocasiones tan especiales como su Coronación Canónica, la visita del Papa San Juan Pablo II o la de los Reyes de España, D. Felipe y Dña. Letizia.

Madre e hijo han lucido las coronas de 1919 de la coronación canónica, las ráfagas de punta de martillo, en plata sobredorada, de 1949, el rostrillo de la Virgen de Muñoz y Pabón, también estrenado en la Romería de 1919, la toca realizada por Joaquín Castilla y la medialuna de Tello de Eslava. El Pastorcito ha estrenado unos calcetines bordados, confeccionados por la Taller de Bordados de la Hermandad Matriz. El exorno floral estaba formado por ramilletes de flores preservadas, compuesto principalmente por rosas rojas, salpicadas con briza máxima, tintadas en tonos azules.

A lo largo de la procesión se han vivido momentos de gran intensidad, con caídas mucho menos frecuentes -lógicas en una procesión de estas características- que en el pasado año y apreciándose mucha más solvencia bajo las andas cada vez que había que volver a levantar a la Virgen. El buen trabajo alrededor del paso de la Virgen, y elando de los hombres más mayores, que se ha dejado notar en gran parte del recorrido, han posibilitado una procesión mucho más brillante, que ha dejado un buen sabor de boca entre los rocieros en general y los almonteños en particular, que han mostrado so satisfacción en los corrillos familiares que tradicionalmente se forman en las cercanias de la Blanca Paloma.

Resulta evidente, como comentaban varios hombres de la Virgen, amén del propio presidente de la Hermandad Matriz, Santiago Padilla, que «la procesión ha experimentado una notable mejoría», si bien será necesario seguir trabajando y perseverar en el esfuerzo colectivo que ha logrado encauzar con éxito esta singular procesión en la que es el pueblo el protagonista absoluto de su gestión, desde que comienza hasta que ha terminado a las 14:15 del mediodía. Un trabajo que tendrá que seguir realizándose para que la mejoría no sea flor de un año sino el primer paso de un futuro en el que la Virgen brille poderosa y majestuosa, como lo ha hecho este inolvidable Lunes de Pentecostés.