La crónica | Las Aguas conquista el cielo de Triana y Sevilla

Cientos de personas han arropado al misterio en la procesión extraordinaria.

Era una de las citas de septiembre marcadas en el calendario, y ha merecido la pena esperar.

La Hermandad de las Aguas ha escrito una página de oro en su historia con la multitudinaria procesión de su paso de misterio con motivo del 275 aniversario fundacional. La cofradía del Lunes Santo partía de la trianera Parroquia de San Jacinto cuando el reloj superaba las nueve de la noche.

Poco después, los ciriales anunciaban la salida del imponente misterio presidido por el crucificado de Antonio Illanes y acompañado por el ángel, la Santísima Virgen del Mayor Dolor, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena.

Un caluroso aplauso del multitudinario público congregado recibía el paso dorado en las calles del arrabal con los sones de Rosario de Cádiz, la banda que acompaña estas andas cada Lunes Santo y una de las mejor valoradas en el panorama musical sacro actual.

Pagés del Corro, Santa Ana o Pureza fueron algunos de los puntos más destacados del periplo de la hermandad por el barrio, haciendo un emotivo saludo a la Hermandad de la Esperanza de Triana en la Capilla de los Marineros.

Minutos antes, en la Real Parroquia de Santa Ana, se había instalado una bellísima alfombra azul de sal para recibir la llegada del paso.

Finalmente, tras más de cuatro horas, el misterio accedía al Puente de Isabel II por la Plaza del Altozano, llegando a la calle Reyes Católicos, una de las arterias cofrades por antonomasia y preludio de las calles de la feligresía.

Ya en casa, y pasadas las dos de la madrugada, el tiempo se detenía con marchas más clásicas y un andar más reposado, visitando las iglesias vecinas del Baratillo o la Carretería.

En este punto ya no estaban presentes las hermandades invitadas con representación de estandarte y cuatro varas, entre ellas todas las del Lunes Santo, las cuales arroparon a la corporación durante las primeras horas del itinerario.

El reloj marcaba las tres y cincuenta y dos minutos de la noche cuando el paso entraba en la Capilla del Rosario de la calle Dos de Mayo, su sede canónica, poniendo fin a una luminosa salida extraordinaria que quedará perenne en los corazones de los hermanos y cofrades de Sevilla.