La crónica | Las vísperas ganan la batalla

El sol y la presencia de público en los barrios marcó el inicio de la pasión

Tras semanas de incertidumbre por la meteorología, Sevilla ha vivido un radiante Viernes de Dolores.

La jornada empezaba con una fuerte tormenta, pero a partir de media mañana las nubes dejaron paso a un cielo azul que despejó todas las dudas.

Este buen tiempo permitió la salida de las siete hermandades de Vísperas que han sacado a la calle los primeros nazarenos.

La Hermandad de la Corona

Bendición y Esperanza, la corporación más joven, arrancaba los desfiles procesionales en el Polígono Sur.

Era su primera Estación de Penitencia, y la ilusión de los hermanos se reflejaba en sus caras de alegría por la designación de hermandad y las favorables condiciones climatológicas.

Sevilla esperaba con ansias que el reloj marcara las cinco de la tarde para verla en la calle, y llenaron todo el itinerario hasta la Parroquia de Santa Genoveva, donde el Señor de la Bendición en el Santo Encuentro se encontraba frente al Cautivo y la Virgen de las Mercedes.

Triana también despertaba los días de la Pasión de la Iglesia de San Juan Bosco, lugar desde el que salía a media tarde el impresionante crucificado de Pasión y Muerte, obra maestra de José Antonio Navarro Arteaga.

Pasión y Muerte

La cofradía afianzaba este año su Estación de Penitencia desde este templo, congregando a cientos de cofrades que han acompañado a la hermandad por puntos tan característicos del arrabal trianero como la Plaza de Santa Ana o la calle Pureza (donde se producía el tradicional y emotivo saludo al Cristo de las Tres Caídas y la Virgen de la Esperanza).

Pino Montano era otro de los puntos geográficos de la jornada. La cofradía del mismo nombre ha inundado de luz, color y mucha emoción las calles de la feligresía.

Hermandad de Bellavista

No han faltado las saetas, los aplausos y las petalás a Nuestro Padre Jesús de Nazaret y a la Virgen del Amor, así como los instantes de oración a su llegada a la Parroquia de San Francisco de Asís, templo que visita la corporación todos los Viernes de Dolores.

Aroma de barrio se ha respirado igualmente en Bellavista con su Hermandad del Dulce Nombre, la cual presentaba importantes estrenos en el palio de su dolorosa.

Nuestra Señora del Dulce Nombre estrenaba manto liso y toca de sobremanto con bordados en plata, ejecutada por el taller de Dolores Fernández con diseño de Álvaro Abril.

La Misión

Heliópolis ha sido también protagonista con La Misión, la cofradía del barrio. El colegio Claret se volcaba un año más con el imponente misterio del Señor con la cruz en su encuentro con las mujeres y la Virgen del Amparo.

Los sones de la Banda de Cornetas y Tambores María Santísima de la Victoria (Las Cigarreras) remataban musicalmente el discurrir del cortejo en una sinfonía perfecta.

Y como dato curioso, cabe reseñar la presencia cada vez mayor de niños delante del paso, conformando una estampa entrañable.

Finalmente, del clamor y la algarabía pasamos al recogimiento y elegancia de La Corona, que un año más ha recorrido las calles del centro y la Catedral hasta regresar en torno a la medianoche a la Parroquia del Sagrario.

Pino Montano

Esta corporación estrenaba en este 2025 la culminación de las cartelas del paso, las potencias y corona de espinas en plata del Señor; y la Cruz de Taracea que carga el nazareno.

Así se ha completado en Sevilla un extraordinario Viernes de Dolores que, contra todo pronóstico, se ha podido vivir en todo su esplendor.