La crónica | Linares se queda sin Resurrección ni Amor por las calles un año más

Un día duro. Es el resumen perfecto para la última jornada de la Semana Santa de este año 2025 en la ciudad de Linares. Una urbe que ha vuelto a recibir el azote de la meteorología tras dos jornadas de tranquilidad y plenitud que han conseguido recuperar el mal sabor de boca del fatídico pasado año.

Sin embargo, el Domingo de Resurrección no ha podido conformar la guinda a una Semana que ha vuelto a cerrarse con la procesión del Santo Entierro. Dos años de desolación para una Hermandad que se prepara para un evento único en la provincia de Jaén, que no es otro que el de procesionar por las calles de la capital jiennense en la magna con motivo del año Jubilar, y que, por ende, tendrá que esperar al mes de octubre para poder ver procesionar al Señor Resucitado.

La mañana presagiaba la inestabilidad reinante en casi todo el transcurso de la Semana Santa. Al contrario que el pasado año, en el que la coyuntura no dio tregua a una Hermandad que desde la jornada anterior ya había suspendido su salida procesional, en esta ocasión la Corporación tuvo la oportunidad de agotar las dos horas moratorias que establece la Agrupación de Hermandades y Cofradías. A las 9:00h, la Junta de Gobierno informaba de la petición de la primera venia e intención de comenzar la estación de penitencia a las 12:00h, pero la agravación de la situación atmosférica y la ligera llovizna incesante precipitaron, a eso de alas 11:30h , la decisión de suspender la estación de penitencia.

Se desataron los llantos y los abrazos en otra mañana aciaga que parecía repetirse al milímetro. Un espejo de lo que fue el año pasado, en esta ocasión con un toque musical protagonizado por los sones de la Banda de Música de Nuestra Señora del Rosario de Sanlúcar la Mayor, la cual aún no ha podido procesionar acompañando a Nuestra Señora del Amor, y la Banda de Cornetas y Tambores del Nazareno de Huelma, que debía encabezar el cortejo delante de la cruz de guía. También sonaron los violines y el canto encerrado de una saeta para calmar los corazones heridos.

Los dos imponentes pasos completamente iluminados y una Iglesia de Santa Bárbara abarrotada de fieles sirvieron como resumen de un Domingo de Resurrección sin pasos en la calle, pero con la satisfacción del trabajo bien hecho y de que queda menos de un año para la Semana Santa de 2026.

Foto portada| @PasiondeLinares