La crónica | Montoro celebra la coronación canónica de la Virgen del Carmen en una jornada histórica

La ciudad vivió anoche una de sus páginas más memorables con la coronación canónica y pontificia de Nuestra Señora del Carmen, un acontecimiento que congregó a multitudes en torno a la Plaza de España, convertida en escenario central de la celebración. Calles y plazas, profusamente adornadas, se vieron desbordadas por una afluencia masiva que acompañó a la Patrona carmelitana en una jornada de fe, historia y emoción compartida.

La ceremonia pontifical en la Plaza de España

La jornada comenzó con el traslado de la Virgen desde la Parroquia del Carmen, que partió a las 18:00 horas entre vítores y aplausos. A las 19:00 horas, en un altar erigido en la Plaza de España, tuvo lugar la misa pontifical de coronación, presidida por el Obispo de Córdoba. Fue él quien, actuando “en nombre y con la autoridad del Sumo Pontífice”, impuso la corona a la imagen, rubricando así un anhelo largamente acariciado por la devoción montoreña.

Procesión de coronación en dos etapas

Tras la solemne liturgia, a las 21:00 horas dio comienzo la procesión triunfal de la coronación, concebida en dos tramos diferenciados: primero por las estrechas calles del casco histórico y, posteriormente, por el ámbito parroquial de Nuestra Señora del Carmen. A lo largo de todo el recorrido, una marea de fieles acompañó a la Virgen, en medio de un ambiente festivo y profundamente espiritual.

Música y participación coral

El carácter extraordinario del día quedó reflejado en el acompañamiento musical, con la intervención del Coro Rociero de La Borriquita, el Coro de la Humildad, las voces de Lucía Leiva, Bernardo Jiménez, Julián Huertas y Manuel Navarro, así como la participación de la Banda de Música Juan Mohedo Canales, que pusieron sonido tanto a la celebración litúrgica como al cortejo procesional. La música se convirtió en hilo conductor de una noche que permanecerá imborrable en la memoria colectiva.

Presencia institucional y respaldo regional

El acontecimiento adquirió una dimensión regional con la asistencia de hermandades de gloria y de pasión —incluidas corporaciones con imágenes coronadas procedentes de toda Andalucía—, miembros de la Orden del Carmen, autoridades civiles y religiosas y efectivos de la Guardia Civil. La suma de estas presencias otorgó al acto un carácter de trascendencia más allá del ámbito local, proyectando a Montoro como epicentro devocional del Carmelo andaluz.

Un camino de dos años y una obra social permanente

La coronación fue el fruto de un proceso de preparación de dos años, durante el cual la Hermandad fue recabando apoyos de vecinos, asociaciones, instituciones y empresas. El día de ayer se convirtió así en el culmen de un esfuerzo colectivo que deja tras de sí un testimonio de unidad y compromiso. No faltó en la memoria de los presentes el recuerdo de los devotos ya ausentes, con especial mención al Padre Luis, impulsor de la obra social permanente en Burkina Faso, uno de los sellos más significativos de la corporación carmelitana.

Un hito con raíces históricas

La devoción a la Virgen del Carmen en Montoro hunde sus raíces en siglos de tradición, lo que explica la magnitud de la respuesta popular vivida en esta coronación. El acontecimiento se inscribe en la continuidad de una historia de fe que combina lo religioso, lo cultural y lo social, bajo el amparo de la que desde anoche luce canónicamente coronada como Reina del Carmelo.