La crónica | Pasión llena de sabor cofrade el Alcázar Viejo con la procesión de la Santa Cruz

El grupo joven organiza una salida procesional que guarda la esencia de su barrio

Hablar de San Basilio es equivalente a hablar del Alcázar Viejo, lo que es sinónimo de sabor añejo, de la Córdoba que fue y que se fue, y que en los rincones de ese barrio guarda aun esa esencia de los siglos tendidos al sol y a devociones tan intensas como la proferida al Señor de Pasión.

Pero en ese hilo invisible de la fe que surca el tiempo, la Santa Cruz cobra protagonismo cada mes de septiembre, cuando el grupo joven de la Hermandad de Pasión celebra su procesión. 

Una salida que guarda esa esencia del barrio, de la historia y que recorre los enclaves más castizos de la ciudad del Guadalquivir. Desde San Basilio a la Puerta Sevilla; desde Postrera a nuevamente Puerta Sevilla; desde Enmedio a Juan Pareja; y otra vez desde Postrera a Martín de Roa, cada tramo del itinerario atesora el sedimento de centurias, de generaciones de cordobeses que se erigieron como guardianes de la ciudad.

Y la Hermandad de Pasión, en este caso con su grupo joven a la cabeza, se erige como la garante de ese legado clásico, de ese canon que se aprecia en  el cortejo, en el caminar del paso de la Santa Cruz, en los sones de la banda de cornetas y tambores Caído y Fuensanta. Todo es, ni más ni menos, que el último suspiro de la ciudad, de la Córdoba que fue.