Alegría pero con gusto, la que ha repartido la venerada imagen mariana en una jornada inolvidable
Si este viernes el traslado de la Divina Pastora de Capuchinos a la Catedral de Córdoba (con motivo del año jubilar ‘Peregrinos de la Esperanza’) ya dejaba alto el listón; apenas un día después, la procesión triunfal de regreso a su casa ha sido un alarde de hasta dónde puede llegar el redil.
De momento, no se conoce el techo de una corporación que, salida tras salida procesional, se supera en gusto por lo bien hecho que se traduce, sin solución de continuidad, en elegancia, en detalles sutiles y exquisitos, que van desde el acompañamiento musical -siempre cuidado con esmero- de la banda de La Esperanza de Córdoba, hasta el caminar de la cuadrilla de costaleros.
En ese último apartado resulta imprescindible mencionar la figura de David Arce. Un capataz que no hace alardes, sino que se esmera en perfeccionar cada aspecto, por minúsculo que sea, y ha conseguido dotar a sus costaleros de una impronta que los eleva (a capataz, equipo de auxiliares y cuadrilla) al nivel más alto del mundo del costal cordobés.
Todo un lujo que en el Redil de la Divina Pastora de Capuchinos disfrutan, al igual que fieles y devotos lo han hecho de una procesión especial, que ha tenido momentos brillantes a su paso por enclaves incomparables como Deanes, la plaza Agrupación de Cofradías y las Capuchinas.Y, en su tramo más habitual, por Conde Torres Cabrera, Ramírez de las Casas Deza y Cardenal Toledo, donde se ha alcanzado el cénit de la noche, con una una hermosa ofrenda por sevillanas y una espectacular petalada para la gloria de Capuchinos. Un éxtasis reproducido en la casa del vestidor de la imagen, Antonio Villar, en una de cuyos balcones se encontraba el pregonero de las glorias, Francisco Triviño.
Alegría pero con gusto, la que ha repartido la venerada imagen mariana en una jornada inolvidable. Con el recuerdo omnipresente de Fray Ricardo y con la certeza de que el mejor homenaje no puede ser otro que el del trabajo bien hecho por una corporación que apunta alto y que siempre deja el regusto, las ganas de volverla a ver muy pronto por las calles de la ciudad.








































