Portada, Sevilla

La crónica | Sevilla reza ante el Poder Soberano del Dios de la calle Orfila

La ciudad ha vivido un Vía Crucis de las cofradías pletórico, con multitud de personas por las calles del recorrido

Por fin llegó el día. Sevilla ha consumado esta noche el gran acto cristiano y cofrade de la Cuaresma con el Vía Crucis de las Cofradías.

Este año lo presidía la veneración Imagen del Cristo del Soberano Poder en su Prendimiento de la Hermandad de los Panaderos, que hacía su salida de la Capilla de la calle Orfila en torno a las 17:35 horas, cumpliendo estrictamente el horario previsto para el acto.

Sevilla arropa al Cristo del Soberano Poder en su caminar hacia el templo mayor en las primeras horas del Vía Crucis. Fotos: Máximo Ramírez.

Muchas personas esperaban al Señor en la calle, pues hacía dos años que una Imagen no presidía este culto por las calles debido a la pandemia del covid-19, que obligó en la edición de 2021 a realizar un Vía Crucis estático con el Cristo de la Corona en el interior de la Santa Iglesia Catedral.

Las andas sobre las que se situaba el Titular de los Panaderos iba delicadamente adornado con un monte de flores en tonos morados y malvas, ramas de trigo y vegetación, confiriendo una estampa fascinante que ha logrado la admiración de los que presenciaban el cortejo.

Escoltado por cuatro candelabros de guardabrisa y cera de color morado, el Señor reestrenaba para el Vía Crucis la túnica de terciopelo bordado en oro de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, restaurada recientemente por el bordador José Antonio Grande de León.

El color el blanco y negro se funden para inmortalizar los momentos de un Vía Crucis único. Fotos: Benito Álvarez.

La comitiva desfiló por lugares céntricos como Laraña, la Encarnación, la Plaza de San Francisco o Alemanes, para entrar en la catedral al filo de las 8 de la tarde.

De gran belleza fue el transitar del Cristo de Castillo Lastrucci por la Iglesia de la Anunciación, a plena luz del día y con el sol bañando la espalda del Señor; o por San Francisco al anochecer, iluminado por los candelabros de guardabrisas y acompañado de una impresionante multitud que guardaba riguroso silencio ante el paso de la Imagen.

El Señor del Soberano Poder avanza entre un río de devotos buscando la Seo Hispalense. Fotos: Andrés González y Máximo Ramírez.

Asimismo, se produjeron instantes destacados y muy emotivos cuando una representación de la policía local junto al delegado de Fiestas Mayores y Gobernación Juan Carlos Cabrera, portaban las andas del Cristo de los Panaderos en su camino a la catedral.

Miembros de la policía local y el delegado Cabrera llevando al Señor de los Panaderos sobre sus hombros.

El Vía Crucis en las naves catedralicias se iniciaba a las 20:07 horas, con la presencia de monseñor José Ángel Saiz Meneses (arzobispo de la diócesis), monseñor Juan José Asenjo Pelegrina (pastor emérito) y el Consejo de Cofradías (rezando las estaciones tras los prelados).

Vía Crucis por las naves catedralicios en un precioso recorrido por las cruces de distintas Cofradías de la Semana Santa. Fotos: Andrés González.

La Imagen de Castillo Lastrucci empezaba el itinerario por las naves del templo gótico catedralicio más grande del mundo con el lema del Vía Crucis de este año: «Tu pan nos da vida eterna».

Poco a poco se van recorriendo cada una de las estaciones representadas por cruces de hermandades tan señeras como las Aguas, el Cachorro, el Silencio, el Sol o Monserrat.

Dichas cruces de Guía se iban juntando a medida que pasaba el Señor por la sucesiva, hasta formar una fila tras las andas del Señor.

Durante el rezo, se produjo una estampa histórica y llena de simbolismo: El Cristo del Soberano Poder se encontraba con el Nazareno de la Corona, antes mencionado por ser el último Titular en presidir el acto; y con la Virgen del Rosario, Imagen Mariana de la corporación del Viernes de Dolores.

Sobre las 21:45 horas se comenzaba el rezo de la novena estación, enfilando ya la recta final de acto con numeroso público en el comienzo, los cuales iban poco a poco retirándose conforme el reloj se acercaba a las 10 de la noche, circunstancia acusada también por la drástica bajada de temperaturas que hacía desapacible la permanencia en las calles.

El acto del Vía Crucis finalizada a las 22 horas, destacándose el mensaje del arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, quién indicaba: «Que este Vía Crucis nos impulse a ser cirineos del Señor»; sin olvidar con ello al pueblo ucraniano en estos momentos, por el cual pidió «para que no les falte nuestra ayuda de nuevos cirineos».

Tras las bellas palabras del prelado, el Señor del Soberano Poder se ha dirigido a la Capilla Real, para visitar a la Patrona de Sevilla y su Archidiócesis, la Virgen de los Reyes.

La Giralda vibra al paso del Hijo de Dios. Foto: Máximo Ramírez.

Una vez concluida las oraciones a la Madre del Señor y de todos los sevillanos, el Señor salía nuevamente por la Puerta de Palos para volver a casa tras el intenso traslado.

El Hijo de Dios en los Panaderos vuelve por el Salvador hasta Cuna y Orfila, donde se desata mucha melancolía por ver a su Señor regresar a casa. Fotos: Máximo Ramírez, Andrés González, Pablo Rubio y Alejandro Sigüenza.

El Cristo de Castilla Lastrucci atraviesa la Plaza del Salvador. Vídeo: Alejandro Sigüenza.

El cortejo volvía al barrio por el entorno de la catedral, Placentines, Francos y el Salvador, lugar éste último donde se percibía ya la poquísima presencia de público que presenciaba el traslado debido al fresco que se adueñó del termómetro en la capital.

Con cierta celeridad portaban los hermanos al Cristo del Soberano Poder, que dejaba una de las imágenes más hermosas de la noche a su paso por la Iglesia del Divino Salvador.

Entrada del Cristo del Soberano Poder con la Virgen de Regla al fondo iluminada como un haz de luz. Foto: Máximo Ramírez.

Apenas 30 minutos después, el Señor de los Panaderos se despedía de Sevilla cruzando el dintel de la Capilla de San Andrés, tras protagonizar una jornada irrepatible que quedará perenne en los anales de la cofradía y de la ciudad.