Portada, Sevilla

La crónica | Sevilla se entregó a su Patrona

Normalidad y mucha emoción en la primera salida de agosto tras la pandemia

Un nuevo 15 de agosto ha amanecido en Sevilla con todos los honores a través de la Procesión de la Patrona de la Archidiócesis, Nuestra Señora de los Reyes. 

Eran las 8 de la mañana cuando la Imagen Fernandina de autor anónimo, cruzaba bajo su palio de tumbilla el dintel de la Puerta de los Palos de la Santa Iglesia Catedral ante una Sevilla deseosa de reencontrarse con su Virgen. 

Nuestra Señora de los Reyes portaba para la ocasión el manto salmón realizado por las Hermanas de la Cruz.

Se daba además la circunstancia de ser la primera vez que la mediadora hispalense salía en su fecha tradicional tras los duros años de la pandemia. 

Hay que recordar, no obstante, que la Patrona sí se paseó por Sevilla el pasado mes de diciembre en una salida extraordinaria por el 75 aniversario de su patronazgo canónico. 

Estampas de la procesión de la Virgen de los Reyes. Fotos: Alejandro Sigüenza.

El cortejo recorrió el itinerario habitual, bordeando durante 90 minutos el exterior de las naves catedralicias, con una gran presencia de público arropando a la Titular Mariana. 

Precediendo las andas, se encontraba la Banda Sinfónica Municipal, los niños Carráncanos, la Cruz Alzada con los hermanos de la Asociación de Fieles Nuestra Señora de los Reyes, los sacerdotes y las autoridades civiles y cofradieras, capitaneadas por una representación del Consejo de Hermandades y Cofradías y de la Hermandad Sacramental del Sagrario. 

Las campanas de la Giralda, que habían repicado en momentos puntuales desde el amanecer, empezaron a sonar con más rotundidad cuando la Señora alcanzaba las puertas más señeras del templo mayor. 

Y tras el paso, el ejército escoltó y puso los sones musicales al discurrir de la patrona, interpretando marchas clásicas procesionales. 

Pasaban las 9:30 horas cuando la Virgen de los Reyes, tras el extraordinario y aplaudido saludo militar, regresaba a la catedral poniendo el broche de oro a una mañana de entusiasmo, fe y sentimiento en la capital del Guadalquivir.