El centro se colapsó de personas para ver el impresionante misterio
La Asociación Cultural Cofrade de Nuestro Padre Jesús de la Abnegación y Cruz del sevillano barrio de San Bernardo ha vuelto a traspasar todas las expectativas de público en la procesión.
La corporación volvía a sacar a la calle el bellísimo paso de misterio pasadas las cinco y cuarto de la tarde con todo el esplendor y tranquilidad de una tarde sin precipitaciones.
Tras las andas se apostaban los componentes de la Agrupación Musical Virgen de los Reyes, interpretando un exquisito repertorio que hizo la delicia de los presentes.

Y en cada una de las calles del recorrido había un reguero incesante de personas que llegaban desde los cuatro puntos cardinales de la ciudad, formando una marea humana a los pies del Puente de los bomberos.
El cortejo alcanzaba a media tarde el punto álgido, cuando el paso transitaba por Santa María la Blanca, la Alfalfa y la calle Águilas. En este último enclave se vivieron los instantes más emotivos con la visita, justo a la anochecida, a las monjas del Convento de Santa María de Jesús que con tanto cariño custodian al Señor de la Abnegación en la intimidad de la clausura.
Completada la visita y los cantos embriagadores de las madres clarisas, tocaba regresar a casa y el inmenso paso iba ganando metros hasta cruzar la Avenida Menéndez y Pelayo. Y allí, en el puente, justo a la altura del parque de bomberos, los hombres que cada día salvan las vidas de tantas personas hoy rendían una cálida bienvenida al Cristo de la Abnegación, viviendo otro momento especial que saltó las lágrimas tanto de los espectadores como de los miembros de la asociación civil.
Con este saludo se iniciaba entonces la vuelta al barrio, a la esencia de aquellos niños de San Bernardo que soñaban con ser costaleros en una improvisada Cruz de Mayo que ha crecido al ritmo de esos chiquillos, y que hoy es un grupo de fieles amplísimo no deja de crecer.
Y es que la Abnegación y Cruz de San Bernardo está viviendo unos años agridulces por las dificultades que encuentran para integrarse en una parroquia y demostrar a las autoridades competentes el profundo sentir cristiano y cofrade de sus integrantes
Por esa razón, estampas como las que se han visto hoy corroboran la devoción popular y el fin evangelizador y caritativo inmenso que tienen la gran mayoría de las asociaciones civiles.
Sevilla ha dictado sentencia en vísperas de su semana grande y en pleno centro neurálgico cofradiero, con una acogida sin precedentes al Señor de la Abnegación.

















