Portada, Sevilla

La crónica | Triana peregrinó del Rocío a su arrabal

Cientos de romeros regresaron a un barrio entregado hasta la entrada

La Hermandad del Rocío de Triana ha puesto fin a la romería más esperada tras dos años en blanco sin poder atravesar las arenas para rezarle a la Reina y Patrona de Almonte.

La corporación ha regresado en la tarde de este jueves a Sevilla, y por ende a su amado barrio que se echó a la calle para dar la bienvenida a sus peregrinos.

Las caras de cansancio por el calor y los días de trayecto no decayeron sin embargo una llegada triunfal desde la aparición del Simpecado por la Avenida de la Expo.

Igual que sucediera en el resto de corporaciones, el retraso ha sido el gran protagonista de la tarde, que no obstante fue un tema menor ante las ganas que tenía el arrabal trianero de acoger a sus romeros después de tantos días, viviéndose estampas muy emocionantes en la calle Castilla con el Cachorro o la O, en San Jacinto junto a la Virgen de la Estrella y enfilando los últimos enclaves del itinerario, donde se notaba ya la añoranza de lo acontecido.

Sí cabe resaltar que las carretas este año no se han despedido del Simpecado en la calle San Jacinto como era tradicional, sino que lo han hecho en el Patrocinio; desahogando con ello el transitar del cortejo por el barrio.

Pagés del Corro y la icónica calle Evangelista eran los últimos retales de este Rocío trianero cargado de sueños e ilusiones, los cuales finalizaban con los vivas a la Virgen del Rocío y a la hermandad antes de entrar en la capilla, los abrazos de los romeros y la esperanza de volver a encontrarse el próximo año para iniciar un nuevo camino por las arenas.