La crónica | Un Lunes Santo incompleto, pero con rotundas presencias

La jornada se presentaba incierta y sometida al pesimismo generalizado tras el atípico Domingo de Ramos vivido y la lluvia haciendo acto de presencia sobre la ciudad de San Rafael. En esta tesitura, las hermandades de la jornada del Lunes Santo, debían ir tomando sus decisiones. La primera cofradía en ponerse en la calle debería haber sido la Hermandad la Merced, la corporación de San Antonio de Padua. Hermandad que, incluso con 10 minutos de adelanto sobre la hora de salida prevista, anunció, mediante comunicado, que no realizaría su Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral. Una decisión meditada por parte de la Junta de Gobierno, teniendo en cuenta, y en la memoria, lo ocurrido hace dos años.

La casa hermandad de la corporación del barrio del Zumbacón se abría a los cordobeses a las 18:00 horas, y Santa María de la Merced lucía esplendorosa en su magnífico paso de palio adornado con alhelí, rosa blanca, rosa crema, rosa de pitiminí, flor de cera, astrantia, fresas y pittosporino. Un verdadero placer para todo aquel que se ha acercado a contemplarlo. El paso de misterio del Coronado de Espinas, por su parte, estaba exornado con orquídeas vanda, rosa azul, iris morado, paniculata, eryngium y verónica morada. A media tarde una representación del cortejo de la Merced acudió al convento del Colodro, tal y como marcan sus reglas, para realizar estación ante el Santísimo, viviendose momentos muy emotivos, escuchando los cantos de las hermanas esclavas del Santísimo Sacramento.

La siguiente en ponerse en la calle debía ser sido la Hermandad de La Estrella, que decidía lo mismo que la cofradía mercedaria, suspender la salida procesional y permanecer en su hogar de la Huerta de la Reina. José María Ledo, como Hermano Mayor, se dirigió a sus hermanos con unas emotivas palabras de apoyo, siendo recibidas con un sentido aplauso de sus hermanos. A las 18:30 horas, las puertas de la parroquia de San Fernando se abrieron para que todo aquel que lo desease pudiera contemplar los pasos de los Titulares de la Hermandad de la Huerta de la Reina. El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Redención estaba exornado con un friso de clavel púrpura, elaborado por el equipo de priostía de la Hermandad, mientras que el paso de palio de la Virgen de la Estrella estaba adornado con piñas de distintas variedades flor como rosas, orquídeas, claveles y frecsias, todas ellas en distintas tonalidades de color rosa. Un arrflo elaborado por Bernabé Jiménez Roldán, florista de la Hermandad.

Los cordobeses, sin dejar de mirar al cielo, se preguntaban qué pasaría con el resto de cofradías de la jornada. Aún quedaban por confirmar Sentencia, Ánimas y Vía Crucis. Tras un descanso para merendar unas ricas torrijas, los cofrades esperaron pacientemente la decisión de la Hermandad erigida en San Nicolás, que tendría que salir desde su nueva casa hermandad, bendecida apenas unas horas antes por el obispo de Córdoba, Monseñor Demetrio Fernández, a las 18:25 horas. La Junta de Gobierno solicitó media hora de prórroga, pero a las 19:00 horas, comenzó a caer una fina lluvia. La Hermandad pidió otra segunda media hora con la intención de vencer a la tan temida agua. Y lo logró. A las 19:40 horas, el portalón de su nueva casa de hermandad se abrió de par en par y, tras una ovación, la cruz de guía la atravesó sin dudar para guiar a sus Titulares y hermanos hacia el mismo corazón de Córdoba.

Al son del inconfundible redoble de la magnífica Banda de la Centuria Macarena, un lujo para la tarde del Lunes Santo, el paso del Señor de la Sentencia, impecablemente mandado por David Arce, encaró, por primera vez, la puerta de la casa de hermandad de la calle Saravia. Imponente se presentó el misterio ante la ciudad, y frente al Señor, que tallara Martínez Cerrillo, el pueblo de Córdoba escuchó su injusta sentencia siempre con la Esperanza en el horizonte. El buen hacer de la cuadrilla y los sones de la marcha «Réquiem», interpretada por la formación musical hispalense, crearon el ambiente perfecto para la salida, que fue ovacionada por el numeroso público allí congregado.

Impecable seguía saliendo el cortejo de Sentencia hasta que apareció, siempre reinando, María Santísima de Gracia y Amparo cobijada bajo su sublime palio, una verdadera joya para la ciudad. Luis Miguel Carrión arrió el paso antes de cruzar el dintel para que la Virgen fuese contemplado en todo su esplendor por los allí presentes. El capataz llamó a los hombres de la Virgen, dedicando la primera levantá a todos los hermanos de la Sentencia del cielo. Simbiosis perfecta la del palio y la Banda de Alcalá que evidenciaron una impecable conjunción, que se reprodujo durante toda la noche. La Hermandad ha manejado perfectamente los tiempos. Pidiendo prórrogas cuando se debían pedir, realizando compás de espera cuando debía hacerlo. En definitiva, una gestión exquisita por parte de quienes tienen que tomar la decisión.

A las 19:41 horas, la Hermandad del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas comunicaba la decisión de no realizar estación de penitencia por las calles de la ciudad, abriendo San Lorenzo para todo aquel que quisiera contemplar al mismo Dios crucificado y a su Bendita Madre, envuelta en su infinita Tristeza, hasta las 23:00 horas. Por su parte, la Hermandad del Vía Crucis del Santísimo Cristo de la Salud, hacía su salida desde la parroquia de La Trinidad a las 20:40 horas, llevando su peculiar silencio a la noche del Lunes Santo y el regusto de antaño que siempre destila está corporación. El sabor inconfundible de la austera cofradía cordobesa es una de las señas de identidad indiscutibles de esta jornada. La personalidad propia de la que goza esta corporación le otorga una idiosincrasia única e irrepetible sin la cual la Semana Santa de Córdoba quedaría huérfana de su presencia.

Más tarde, la Sentencia entró en la desangelada carrera oficial, con poco público en general, al menos en los primeros tramos, con algo de retraso respecto a la hora prevista. No obstante, para ganar tiempo, parte del cortejo de la cofradía se situó de a tres. Es un verdadero placer visual ver andar a esta cofradía, perfectamente formada, trabajada, con un equipo de Diputación Mayor de Gobierno que funciona como un reloj. Elogiable en todos los sentidos. La Banda de la Centuria interpretó «La Sentencia de Cristo» al pasar el misterio por debajo de la Puerta del Puente, creando un instante para el recuerdo, digno de los paladares más exquisitos, que hizo las delicias de todos los cofrades que han tenido la fortuna de degustar este momento. Gracia y Amparo accedió al recorrido común de manera sublime, al compás, siempre brillante, de la excelente Banda de Alcalá de Guadaira, que ha demostrado ser una de las grandes formaciones musicales que Córdoba tiene la suerte de disfrutar. Un ambiente embriagador envuelve al palio de la Dolorosa de San Nicolás, que hipnotiza a quien lo contempla.

Las circunstancias han propiciado, al igual que sucediera en la jornada precedente, un Lunes Santo atípico, incompleto, con muchas ausencias, pero no inédito. Un Lunes Santo en el que el aroma de las cofradías que sí estuvieron en la calle permitieron deleitar a Córdoba de un perfume de gran categoría, de la mano de dos cofradías fundamentales para la Semana Santa de Córdoba. Un Lunes Santo incompleto, pero con rotundas presencias.