La Hermandad de las Aguas ha vivido un acontecimiento especialmente emotivo con motivo de su 275º aniversario fundacional. En el transcurso del concierto de marchas procesionales ofrecido por la Banda de Mairena, la cuadrilla de costaleros del Santísimo Cristo de las Aguas entregó a la corporación un juego de casquillos de plata destinado a embellecer la imagen titular.
Un diseño cargado de simbolismo
Las piezas siguen la estética de las cadenas que forman parte de las vestimentas de las figuras secundarias del misterio, estableciendo así un vínculo visual entre el Señor y quienes lo acompañan en la escena de la Pasión. Asimismo, incorporan la estrella de ocho puntas, emblema de la orden dominica, lo que otorga a la donación un marcado valor iconográfico y espiritual. Con este gesto, los costaleros refuerzan su papel como parte esencial de la hermandad, no solo en el esfuerzo físico bajo los pasos, sino también en la aportación patrimonial que enriquece el ajuar artístico del Cristo.
Un marco devocional singular
La entrega de los casquillos coincidió con la especial disposición de los titulares en el altar mayor de San Jacinto, donde el Cristo de las Aguas y Nuestra Madre y Señora del Mayor Dolor presiden de manera conjunta, acompañados por las figuras secundarias del misterio. La priostía ha querido evocar así la recordada estampa de 1909, recuperando la estética de aquel tiempo y ofreciendo a los fieles una recreación cargada de memoria e identidad cofrade.
El montaje refuerza la centralidad de los titulares en la vida devocional de la corporación y convierte el templo trianero en un espacio de contemplación en el que historia y fe se entrelazan.
Un gesto que trasciende lo material
La donación de los casquillos no es solo un ornato añadido al Cristo, sino un símbolo del compromiso de los costaleros con la hermandad, en un aniversario que invita a mirar al pasado con gratitud y al futuro con esperanza. Con este ofrecimiento, la cuadrilla reafirma que el amor al Señor de las Aguas se expresa tanto en la entrega silenciosa bajo el paso como en la generosidad compartida para engrandecer su patrimonio.





