La Delegación de Hermandades promoverá actos de piedad en las sedes canónicas tras la suspensión de las procesiones de la Semana Santa de Sevilla

A la espera de que la tan ansiada vacuna dé paso a un escenario más esperanzador, la incertidumbre preside en cierto modo las programaciones de agendas para el año 2021. Y la Iglesia no es una excepción. Ahora que despedimos un año que no olvidaremos nunca, toca encarar un futuro que a corto plazo se antoja, de entrada, complicado.

No obstante, la primera ola de la pandemia del coronavirus sirvió, entre otras cosas, para calibrar la capacidad de adaptación de las delegaciones diocesanas. Y eso es algo que ya está en el haber de unas instancias eclesiales que, lejos de frenar sus proyectos, se reinventan para dar respuesta a los retos de esta era postcovid.

Además, lo normal es que el nuevo año traiga consigo un relevo en la sede episcopal, tras la renuncia presentada por monseñor Asenjo el pasado 15 de octubre, al cumplir la edad estipulada en el Código de Derecho Canónico.

La reciente suspensión de las procesiones durante la Semana Santa de 2021 preside la agenda mediática de la Delegación de Hermandades, que dirige el sacerdote Marcelino Manzano. En cualquier caso, desde esta Delegación se pone el acento en tres ejes: Culto, formación y caridad.

En relación con lo primero, Manzano recuerda que se promoverá “que las hermandades continúen con sus cultos internos de reglas en todo lo posible, aunque están dispensadas si por las condiciones sanitarias se hace muy difícil su celebración”.

En este sentido se promoverán los actos de piedad en las sedes canónicas con el envío de subsidios litúrgicos, poniendo el énfasis en la celebración del Triduo Pascual junto a las comunidades parroquiales correspondientes”, anuncia.