El Palacio de la Merced, escenario del encuentro diocesano
El Palacio de la Merced ha acogido durante la jornada de hoy el Encuentro Diocesano de Hermandades y Cofradías, enmarcado en el programa institucional “El legado de la fe”, impulsado por la Diputación de Córdoba, con la presencia de representantes del ámbito cofrade y eclesial de la diócesis.
La sesión ha comenzado con las preces de rigor, dirigidas por José Luis Moreno Modelo, vicario de la Parroquia de San Andrés Apóstol, capellán del Colegio de Jesús Nazareno y miembro del Consejo Presbiteral, en un ambiente de solemnidad litúrgica que ha precedido al desarrollo de las distintas intervenciones.
Un estudio diocesano sobre la realidad de las hermandades
Seguidamente, ha sido presentado un estudio sobre la situación de las hermandades, expuesto por Ricardo Castilla Cabezas y elaborado, según ha asegurado la diócesis, con la participación de consiliarios, presidentes y hermanos mayores.
El documento, que será remitido a las corporaciones, aborda cuestiones relativas a la gestión interna de las hermandades, incorporando referencias a la vida litúrgica y sacramental, así como a la acción social, e incidiendo en diversas áreas susceptibles de mejora bajo el criterio de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías.
Intervención episcopal: tono cordial, firmeza y reflexión pastoral
Tras ello ha intervenido el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, quien ha iniciado su alocución con un tono cordial, cercano, pero al mismo tiempo firme y decidido, agradeciendo la acogida recibida por parte del mundo cofrade.
Su intervención ha girado en torno a la piedad popular, sobre la que ha desarrollado una reflexión de carácter pastoral, apelando posteriormente a las hermandades a una contención del gasto y a una orientación hacia la austeridad estética y patrimonial, un planteamiento cuya aplicación práctica abre interrogantes en relación con la tradición artística de las corporaciones y el propio legado patrimonial de la Iglesia católica.
Asimismo, ha instado a reducir la «rivalidad» entre hermandades, una consideración que ha generado estupefacción en parte del auditorio, en contraste con la percepción habitual de una convivencia consolidada y un clima fraternal entre las distintas corporaciones.
También ha subrayado la necesidad de formación para nuevos miembros y juntas de gobierno, así como la participación en itinerarios formativos ya existentes en la diócesis, y ha insistido en la importancia de la comunión con la jerarquía eclesiástica, dentro del marco de la vida diocesana.
Exposición del nuevo reglamento diocesano
Tras la intervención episcopal, y después de un breve receso, ha tomado la palabra el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, José Juan Jiménez Güeto, encargado de presentar las líneas fundamentales del nuevo reglamento y del modelo organizativo de la Delegación.
En su exposición, en la que ha hecho hincapié de manera expresa que todo este proceso no ha de ir en menoscabo de la «independencia y la autonomía de las hermandades», se ha detallado que el presidente de la comisión será el propio delegado diocesano de Hermandades, configurando así la estructura de dirección del organismo.
El nuevo organigrama establece como responsables administrativos a Francisco Almoguera González como tesorero y a José Marín Galisteo como secretario, ambos integrados en el funcionamiento interno de la Delegación.
Los nombramientos tendrán una duración de cuatro a cinco años a solicitud del delegado, dentro del marco de organización previsto.
Naturaleza y fines de la Delegación Diocesana
El reglamento define la Delegación como un organismo de servicio técnico, jurídico y pastoral dependiente directamente del Obispo, con sede en el Obispado de Córdoba (C/ Torrijos, 12).
Entre sus fines generales destacan la promoción de la identidad cristiana, la formación integral, la coordinación de hermandades y cofradías y el fomento de la caridad, la evangelización y la comunión eclesial.
Estructura orgánica: autoridad y órganos colegiados
La estructura se articula en varios niveles jerárquicos:
El Obispo constituye la autoridad superior de la que emana toda la organización. El Delegado Diocesano ejerce como máximo responsable. El presidente de la comisión será el propio delegado diocesano de Hermandades. A su vez, el secretario y el tesorero se encargan respectivamente de la gestión documental y económica.
Entre los órganos colegiados se encuentran el Pleno del Consejo, integrado por el delegado, secretario, tesorero, la comisión permanente, presidentes de agrupaciones y representantes laicos y sacerdotales por vicarías, y la Comisión Permanente, encargada de la gestión ordinaria y asesoramiento.
Secciones especializadas y áreas de actuación
La Delegación se organiza en cinco áreas fundamentales:
La sección de Asuntos Jurídicos y Económicos gestiona expedientes estatutarios, procesos electorales, fusiones e informes.
La de Formación impulsa planes formativos para juntas y nuevos miembros, en coordinación con el Instituto Victoria Díez.
La de Liturgia-Pastoral coordina cultos y formación litúrgica junto a la Delegación correspondiente.
La de Juventud promueve la integración de los jóvenes cofrades y su participación en la vida diocesana.
La de Pastoral Social y Caridad desarrolla la acción caritativa y la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia en coordinación con Cáritas.
Competencias jurídicas y económicas
El área jurídica contempla competencias como la erección o extinción de hermandades, la aprobación de estatutos, la confirmación de elecciones, la reorganización de juntas, la modificación de sedes o títulos, la autorización de salidas extraordinarias y coronaciones canónicas, así como la resolución de impugnaciones y conflictos estatutarios, entre otras funciones reservadas al marco canónico.
Funcionamiento económico y organizativo
El tesorero deberá gestionar los ingresos y gastos, elaborar presupuestos, presentar cuentas anuales y custodiar los fondos de la Delegación, mientras que la Secretaría asumirá la redacción de actas, custodia de archivos, actualización de censos y convocatoria de órganos colegiados.
Principios generales del modelo
El reglamento establece que la actividad de la Delegación se desarrollará bajo un régimen de colaboración no retribuida, con compensación exclusiva de gastos derivados del ejercicio de funciones.
El modelo subraya así una doble dimensión: administrativa y pastoral, orientada no solo a la gestión organizativa, sino también a la formación, acompañamiento e integración de las hermandades en la vida de la Iglesia diocesana.
Clausura litúrgica de la jornada
La jornada ha culminado con la celebración de la Santa Misa en la iglesia de la Merced, prevista para las 13:00 horas, presidida por el obispo y concelebrada por los consiliarios de las hermandades y cofradías de la diócesis, poniendo el broche final a un encuentro de marcado carácter institucional, pastoral y organizativo.
Reacciones
La exposición ha concluido con una diversidad de reacciones entre los asistentes, apreciándose una notable división de opiniones que ha oscilado entre quienes han expresado un apoyo inequívoco, firme y absolutamente fiel al conjunto de las propuestas presentadas, y aquellos otros que han recibido el planteamiento con una actitud de prudencia y reservas, manifestando en algunos casos ciertas discrepancias con determinados aspectos del contenido expuesto. Otra cosa será que esta división de opiniones se materialice de forma expresa de algún modo frente a un nuevo marco que cambia radicalmente la realidad de las cofradías cordobesas a partir de hoy.





