La Diócesis de Jaén aprueba un riguroso protocolo para la conservación de sus edificios históricos

El documento establece criterios técnicos, jurídicos y pastorales para salvaguardar el patrimonio arquitectónico eclesial

El pasado 1 de mayo de 2025, el Obispo de Jaén, Monseñor Sebastián Chico Martínez, firmó y promulgó el nuevo Protocolo de uso y mantenimiento de edificios diocesanos, un documento clave que establece las directrices para garantizar la adecuada conservación del valioso patrimonio inmueble de la Iglesia del Santo Reino.

Esta normativa, elaborada tras un proceso de estudio en el Consejo Episcopal y presentado posteriormente al Colegio de Arciprestes, nace con el objetivo de preservar los bienes temporales eclesiásticos desde una perspectiva integral que conjuga lo jurídico, técnico y pastoral.

Un patrimonio de valor incalculable

El protocolo reconoce que la diócesis jiennense cuenta con una notable cantidad de bienes de extraordinario valor artístico, histórico y cultural, muchos de los cuales forman parte del paisaje urbano, la identidad local y la memoria espiritual de sus comunidades. Desde iglesias parroquiales hasta casas rectorales, pasando por santuarios, ermitas y centros de culto, se trata de un patrimonio que no solo debe poseerse, sino poseerse bien, en palabras del propio documento.

Bajo esta premisa, se subraya que la correcta conservación del patrimonio eclesiástico es una tarea prioritaria para los administradores de la Iglesia, quienes deben ejercer su responsabilidad evitando el progresivo deterioro, la desidia o el abandono, incluso si este fuera involuntario.

Directrices claras y aplicables

El protocolo establece criterios técnicos precisos para el mantenimiento periódico de los edificios, incluyendo aspectos relacionados con la estructura, cubierta, saneamientos, accesibilidad, eficiencia energética, seguridad y uso litúrgico. Además, se anima a las entidades eclesiales a realizar revisiones periódicas, llevar registros actualizados de los inmuebles y fomentar el uso responsable y sostenible de los espacios.

Igualmente, se especifican las responsabilidades de los párrocos, rectores, capellanes y encargados de edificios, así como el papel coordinador del Vicario General y del Ecónomo Diocesano. Estos agentes deberán velar por que se apliquen los principios del protocolo, promoviendo una cultura de la conservación preventiva y de planificación a medio y largo plazo.

Prevención frente al tiempo y el abandono

Uno de los ejes fundamentales del texto es la necesidad de contrarrestar los efectos del paso del tiempo, las condiciones climáticas y el uso inadecuado, factores que inciden directamente en el estado de conservación de los inmuebles. Por ello, se considera imprescindible actuar de forma anticipada, evitando que pequeñas deficiencias deriven en graves problemas estructurales o en pérdidas patrimoniales irreparables.

Del mismo modo, el protocolo advierte sobre los riesgos que suponen las intervenciones no autorizadas o mal ejecutadas, subrayando la necesidad de contar con asesoramiento técnico cualificado y, cuando proceda, con la aprobación de las autoridades competentes, tanto civiles como eclesiásticas.

Una mirada pastoral al patrimonio

Más allá de lo técnico y lo legal, el documento también destaca el valor pastoral y espiritual del patrimonio eclesiástico. Cada templo, cada edificio diocesano, representa un lugar de encuentro con Dios, de expresión comunitaria de la fe y de memoria viva de generaciones de creyentes. Por ello, su cuidado no es solo una exigencia material, sino también una responsabilidad evangélica, que conecta con la misión de la Iglesia de ser custodia de la belleza y de la historia sagrada de los pueblos.

Compromiso institucional y continuidad histórica

Con esta iniciativa, la Diócesis de Jaén da un paso decisivo hacia una gestión más consciente, profesional y comprometida de sus bienes inmuebles. La aprobación del protocolo supone un marco normativo de referencia para todos los responsables del patrimonio eclesial en el Santo Reino, y constituye un testimonio claro del deseo del Obispo de garantizar la transmisión de este legado a las generaciones futuras, con fidelidad a la historia y apertura a los nuevos desafíos.

Este documento está ya disponible para su consulta en la web oficial de la diócesis, marcando el inicio de una nueva etapa en la conservación y puesta en valor del patrimonio arquitectónico y espiritual de la Iglesia en Jaén.