La Esperanza de Triana protagonizará un besamanos en el trascoro de la Catedral

La Catedral hispalense será escenario de una serie de celebraciones extraordinarias que pondrán fin a la denominada Misión de la Esperanza y, al mismo tiempo, rendirán homenaje al LXXV aniversario de la proclamación del Dogma de la Asunción de la Virgen.

Los actos comenzarán el 25 de octubre, fecha en la que la Virgen de la Esperanza de Triana llegará al primer templo metropolitano, donde permanecerá expuesta hasta el 1 de noviembre. Durante este periodo se desarrollará un amplio programa litúrgico y devocional.

Besamanos en el trascoro de la Catedral

Entre el 26 y el 28 de octubre, los fieles podrán acercarse al trascoro para participar en el besamanos a la imagen de la Esperanza, una cita de profundo calado espiritual que permitirá el contacto directo con la dolorosa trianera en un marco tan singular como es el interior de la seo hispalense.

Solemne triduo en el Altar Mayor

Tras el besamanos, la atención se trasladará al Altar Mayor, donde los días 29, 30 y 31 de octubre tendrá lugar un Solemne Triduo en honor de la Virgen, concebido como preparación inmediata para la clausura de esta misión evangelizadora.

Clausura y procesión de regreso

El 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, se celebrará la Función Solemne de Clausura que unirá dos efemérides: el cierre de la Misión de la Esperanza y la conmemoración del setenta y cinco aniversario del Dogma de la Asunción. La eucaristía estará presidida por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses.

Ese mismo día, por la tarde, la Virgen de la Esperanza de Triana recorrerá las calles de Sevilla en procesión gloriosa de regreso a su barrio, un acontecimiento que se espera multitudinario por la devoción que despierta la imagen.

Una misión con dimensión evangelizadora

La visita a la Catedral constituye la culminación de una labor previa que la hermandad trianera ha desarrollado en zonas desfavorecidas, en el marco de la Misión de la Esperanza. Esta vertiente pastoral y evangelizadora confiere un carácter singular a unas celebraciones que, por su amplitud y su contexto histórico, quedarán grabadas en la memoria colectiva de la corporación de la calle Pureza.