En el marco de los cultos extraordinarios conmemorativos del 75 aniversario de la proclamación del Dogma de la Asunción, la Hermandad de la Esperanza de Triana protagoniza esta semana un acontecimiento de honda significación histórica: el traslado de la Virgen de la Esperanza desde su sede canónica, la Capilla de los Marineros, hasta la parroquia de San Jacinto, templo que acogió a la corporación durante casi un siglo, entre 1868 y 1962.
Un recorrido cargado de memoria
La procesión, prevista para este miércoles a las 20:30 horas, discurrirá por las calles Pureza, plaza del Altozano, San Jacinto y Pagés del Corro, hasta desembocar en el atrio de la parroquia dominica. Allí, la imagen será recibida en el interior del templo, donde desde el pasado lunes se encuentra dispuesto su paso de palio.
Durante dos jornadas, jueves y viernes, la dolorosa permanecerá en San Jacinto, evocando estampas del pasado bajo el marco del retablo mayor, en el mismo lugar donde recibió culto junto al Cristo de las Tres Caídas, San Juan y la Magdalena, tras la incautación de la Capilla de los Marineros durante la revolución conocida como La Gloriosa, en septiembre de 1868.
Ecos de la II República y la Madrugada de 1962
La estancia en San Jacinto remite a momentos clave de la historia cofrade sevillana. En tiempos de la Segunda República, cuando no se celebraban estaciones de penitencia, la Virgen fue fotografiada sobre sus andas en el coro de la parroquia. Desde ese mismo templo partió el cortejo en la Madrugada del Viernes Santo de 1962, en dirección a su recuperada capilla original.
Una estética que honra el legado
Para esta ocasión, la Virgen luce un manto bordado sobre terciopelo verde, ejecutado en el taller de Pepi Maya según diseño de Francisco Javier Sánchez de los Reyes. La saya, inspirada en la donada por el torero Juan Belmonte en 1937, fue realizada en oro fino por los sucesores de Esperanza Elena Caro en 2018.
La conocida como Virgen de los azulejos porta como sobremanto una reproducción de la histórica toca de volantes, confeccionada en 2024 por Alfonso Aguilar. Su rostro se enmarca con un tocado de tul de plumeti, encaje dorado francés, agremanes y conchas doradas. El conjunto se completa con un pañuelo de encaje de Bruselas, obsequio de la Hermandad del Baratillo, un puñal de oro y pedrería obra de Fernando José Ortiz de Lanzagorta i Vivet, un salvavidas de Fernando Morillo Lasso, y un ancla de pedrería verde de autor anónimo, fechado a inicios del siglo XX. Sobre sus sienes, la Virgen porta la corona de Gabriel Medina, estrenada en 1937.
Camino hacia la Catedral y cierre de los cultos
Antes del amanecer del sábado, la imagen partirá hacia la Catedral de Sevilla, donde presidirá el Jubileo de las cofradías sevillanas. Posteriormente, se celebrará un besamanos en el trascoro, un triduo solemne y, finalmente, la procesión de regreso a Triana el próximo 1 de noviembre, como culminación de los actos conmemorativos. Entre ellos destacan la Misión al Polígono Sur y la visita al hospital infantil Virgen del Rocío, realizada el pasado sábado 18 de octubre.
Este traslado no solo reviste carácter litúrgico, sino que se erige como una reconexión emocional y patrimonial con los orígenes de una devoción que ha marcado profundamente la identidad del barrio de Triana y de la Semana Santa sevillana.
Foto: Archivo de ABC de Sevilla





