La Esperanza del Valle ya está en su paso de palio para volver a enamorar a Poniente y a Córdoba entera

Se aceleran los corazones en el cordobés barrio de Poniente con la mirada y la ilusión puestas en la cada vez más próxima salida procesional. Un cercano horizonte que preconiza cientos de sueños miles de veces imaginados y que ahora se encuentran al alcance de la mano, palpándose con la yema de los dedos. Un descuento imaginario que permite vivir decenas de instantes únicos que están siendo vividos como un maravilloso desgranar de las cuentas de un rosario de anhelos materializados por los hermanos de la Sagrada Cena conscientes de cada momento forma parte de la historia.

El vestidor Manuel Jiménez viene dejando su impronta desde hace años en virtud de la innata capacidad artística que emana de su inagotable creatividad, a través de sus expertas manos en el arte de vestir a la Virgen y esa sensibilidad con la que los genios están dotados por obra y gracia de la providencia. El principal cometido de cualquier vestidor que se precie es realzar la belleza de la imagen sagrada a la que se viste, y no cabe ningún tipo de duda de que Manuel Jiménez lo consigue de manera constante a través de su innegable don para el arte de vestir a María.

La dolorosa de Poniente, magistralmente ataviada por Manuel Jiménez, ya se encuentra deslumbrante en el paso, aguardando la llegada de la Semana Santa más especial para los hermanos de la corporación sacramental. La talla luce de manera sublime por el vestidor, quien una vez más ha logrado realzar la belleza de la dolorosa de Miguel Ángel Jurado.

La Virgen de los amores del barrio de Poniente lleva tocado de Damasco de sed, bordado en Lyon de plata de estilo Art decó de los años 20 a 40 del siglo XX y, de refregado, un frontal de altar, en tejido maltés del siglo XIX, bordado en hilo de oro, saya ejecutada por Mercedes Castro con los bordados de un antiguo palio sacramental del XIX, manto de salida, cruz pectoral que donó la Hermandad del Tránsito con motivo de su primera salida procesional, ancla de joyería donada por la cuadrilla de costaleros y realizada por Rafael González Quesada y la corona de hermanos Lama, restaurada por Manuel Valera.

Luce igualmente en su pecho el puñal que obraran en el anteriormente mencionado taller de orfebrería. Además, porta la espectacular toca sobremanto de salida, una verdadera joya que obedece a la inagotable creatividad del proyectista Julio Ferreira Gaspe, ejecutada por el prestigioso taller del bordador ecijano Jesús Rosado Borja.

Una entronización realizada sobre su peana, amparada por el palio completamente montado, encaminada a propiciar la disposición óptima para que la hermosísima dolorosa luzca en todo su esplendor en la que será su próxima salida procesional, que a buen seguro provocará un imparable reguero de emociones difícilmente contenidas, cuando los sueños se tornen en realidad más que palpable.

Así, Poniente se prepara para volver a ser testigo de la dulzura de su Esperanza del Valle de un modo más especial y presente que nunca, vestida de manera exquisita, como acostumbra, por Manuel Jiménez, quien a buen seguro habrá compartido confidencias con la dolorosa mientras conseguía realzar su incuestionable belleza a través de su don para vestir a María.