La Esperanza rinde homenaje a Martínez Cerrillo con las velas rizadas del paso de palio para el Vía Crucis Magno

Córdoba se prepara para una de las jornadas más esperadas del año, cuando en apenas cuatro días acoja la celebración del Vía Crucis Magno Diocesano. En la parroquia de San Andrés, los priostes ultiman los detalles del montaje del paso de palio de María Santísima de la Esperanza, donde la fundición de la cera marca uno de los puntos culminantes de los preparativos.

En esta ocasión tan especial, la priostía ha querido rendir un emotivo tributo a la memoria del imaginero Juan Martínez Cerrillo, autor de la venerada imagen, incorporando seis velas rizadas de estilo salomónico que evocan las antiguas ceras rizadas que antaño iluminaban la candelería del palio. Aquellas piezas, recordadas con enorme cariño por los hermanos más veteranos, eran elaboradas de manera artesanal por el propio Martínez Cerrillo, quien, con ingenio y devoción, utilizaba moldes de patata para dar forma a aquellas creaciones singulares que llenaban de vida el rostro de la Virgen.

La Santísima Virgen de la Esperanza luce estos días majestuosa, a falta únicamente de ser enjoyada, vestida con la saya bordada en oro fino sobre terciopelo rojo, confeccionada en 2001 con bordados recuperados de una antigua túnica del Señor de las Penas. La acompaña un tocado de punto de aguja que realza su dulzura y sobriedad.

Para esta histórica cita, la imagen porta además su manto de salida, una de las joyas patrimoniales de la hermandad, bordado en oro fino, sedas de colores y motivos de torería por las Madres Adoratrices, según diseño del propio Juan Martínez Cerrillo. Completa el conjunto la toca de sobremanto, ejecutada también en oro fino y sedas por Antonio Villar, siguiendo un diseño de Fray Ricardo de Córdoba, en perfecta armonía con el conjunto.

Con esta cuidada presentación, la Hermandad de la Esperanza no solo prepara su participación en el Vía Crucis Magno, sino que recupera la esencia artesanal y devocional de sus orígenes, homenajeando al artista que dio forma a la imagen mariana y a toda una estética que marcó época en la Semana Santa cordobesa. Cada detalle del palio, desde la cera fundida hasta el brillo de los bordados, es un acto de memoria y gratitud hacia la figura de Cerrillo, símbolo indeleble de la identidad espiritual y artística de la cofradía de San Andrés.