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Córdoba, El Rincón de la Memoria

La estela cordobesa de Luis Álvarez Duarte

Cinco dolorosas y un crucificado es el exquisito legado que el célebre imaginero Luis Álvarez Duarte ha dejado en Córdoba, desde que en el año de 1973 entregara la imagen de Nuestra Señora del Rosario en Sus Misterios Dolorosos a la Hermandad de la Expiración, mismo año en que se había consagrado como imaginero con la nueva Virgen del Patrocinio de Sevilla. Con una altura de 165 centímetros, se trata de una imagen heredera de los gustos decimonónicos, como evidencia las similitudes con la obra de Juan de Astorga. Desvía ligeramente su profunda mirada hacia la derecha, que parece perderse en la lejanía, con unos labios entreabiertos dejan ver los dientes tallados.

Coronada canónicamente en 1993 por el obispo José Antonio Infantes Florido en la Mezquita, se trata del culmen a los actos del setenta y cinco aniversario fundacional de la cofradía, siendo además un pleno reconocimiento a la devoción histórico a la advocación del Rosario. La corona de oro fue diseñada por el propio Álvarez Duarte y realizada por el orfebre cordobés Francisco Díaz Roncero. Para conmemorar el veinticinco aniversario de este acontecimiento, la Virgen del Rosario protagonizaría en otoño de 2018 una salida extraordinaria hasta la Santa Iglesia Catedral.

Tan sólo dos años más tarde, un joven Duarte presenciaría el nacimiento de una nueva cofradía en Córdoba, teniendo como titular una imagen salida de su taller. Se trata de María Santísima en Su Soledad, que se bendeciría en la Parroquia de San Miguel en 1975, sede canónica fundacional de la corporación. Sin embargo, un año más tarde se trasladaría a la Parroquia de Santiago Apóstol, donde se produciría un incendio en 1979 que obligaría a una restauración inmediata sobre la talla por el propio autor, habiendo realizado apenas un año antes la primera salida procesional. La rigurosidad y austeridad convierten a la cofradía en uno de los cortejos más admirables de la Semana Santa de Córdoba.

Pocos meses después de aquella bendición, Luis Álvarez Duarte realizaría entre 1976 y 1977 una talla mariana encargada por la incipiente Hermandad del Santo Sepulcro, reorganizada a partir de 1973, puesto que sus primeras reglas datan del año 1573. La imagen de Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad fue bendecida durante el día de la Inmaculada Concepción de 1977 por el recordado Antonio Gómez Aguilar, también titular letífica de la cofradía del Viernes Santo a partir de 1985.

Sin embargo, la dolorosa no realizaría su primera salida procesional hasta 1995, presentándose en un paso hasta entonces inédito en la ciudad califal: la Sacra Conversación. No obstante, las imágenes de San Juan y María Magdalena son obras del imaginero cordobés Miguel Ángel González Jurado, suponiendo así un paso de tintes decimonónicos. Además, se trata de un palio de estudiado diseño en el que destacaba la novedad de sustituir los clásicos bordados por aplicaciones de alpaca cincelada.

La frenética actividad de Álvarez Duarte no cesa durante estos años en Córdoba. También en 1976, a la par que gubiaba la imagen de la Virgen del Desconsuelo en su Soledad, en el Convento del Císter comenzaba a erigirse una nueva cofradía. La naciente hermandad tendría que esperar hasta 1980 para bendecir el nuevo grupo escultórico que venía a representar el consuelo de San Juan Evangelista a Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Dolorosos. El acto se producía el día 8 de diciembre, materializándose así un sueño del siempre recordado Fray Ricardo de Córdoba.

No obstante, meses antes tenía lugar la bendición de la imagen de María Santísima de la Encarnación también por Fray Ricardo de Córdoba y Pelayo González Álvarez, celebrada en la Parroquia de Jesús Divino Obrero durante el día 25 de marzo, festividad de la advocación. Duarte restauraría la imagen en 1985 y nuevamente en 2016. Se trata de la única cuadrilla formada exclusivamente por mujeres costaleras, si bien no se fundaría hasta el año de 1984, habiendo realizado la dolorosa la primera estación de penitencia en 1981. No obstante, hasta 1982 no se incorporaría la imagen como titular de la cofradía.

En 1987 tiene lugar la bendición de la única talla cristífera de Luis Álvarez Duarte que Córdoba rinde culto. Se trata del Santísimo Cristo de la Providencia, titular de una fraternidad que tiene sede canónica en la Parroquia de San Juan y de la Santísima de Trinidad. El añorado Antonio Gómez Aguilar, enterrado a sus pies, encargó la talla para simbolizar la acción social de la parroquia, por lo que es titular de la Obra Pía Santísima Trinidad, entidad que regenta los colegios y residencias de la tercera edad en los que se materializa especialmente esta acción social.

Fundada en 2012, la fraternidad lleva a cabo el Vía-Crucis con la imagen cada Viernes de Dolores hasta la Santa Iglesia Catedral, habiendo estrenado en el presente año unas andas procesionales en primera fase para ello. En los días previos tiene lugar un triduo y besapiés en su honor. Pero este grupo de fieles no tiene planteamiento de convertirse en una futura cofradía de Semana Santa, si bien en su día se planteó su incorporación a alguna de las hermandades radicadas en la Trinidad. A pesar de ello, el número de componentes de la fraternidad supera los trescientos.

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