La evolución del paso del Señor de la Sentencia a lo largo de los siglos

A pesar de lo que mucha gente pudiera imaginar no todos los misterios que se pasean por las calles de Andalucía, cuando la Luna de Nisan brilla con toda su intensidad, obedecen a un pasaje evangélico. Algunos parten de una concepción que tiene mucho más que ver con la tradición heredada que se ha ido transmitiendo de generación en generación que con una verdad bíblica. Es el caso de uno de los misterios más famosos de cuantos existen en el universo cofrade, el que preside nuestro Padre Jesús de la Sentencia titular cristifero de la Hermandad de la Macarena. En él se representa la escena en la que, ante Poncio Pilatos, gobernador de Judea, se lee al Hijo del Hombre la sentencia que lo condena a muerte.

Al contrario de la creencia generalmente aceptada, no existe ningún texto canónico en el que se indique que esto ocurrió de este modo. Solamente se indica que se conminó al pueblo para que eligiese entre Barrabás y Jesús. De hecho esta escena procede de un manuscrito apócrifo, la sentencia de Pilato, hallado en la ciudad de Aqüila, del antiguo reino de Nápoles que además especifica «que fue sentenciado a muerte de cruz en medio de dos ladrones el día 25 de marzo y que fue hallada milagrosamente dentro de una hermosísima piedra en la cual estaban dos cajitas una de hierro y dentro de ella otra definitivo marfil donde estaba inclusa la infrascripta sentencia».

Una sentencia que decía «YO Poncio Pilatos, aqui Presidente Romano dentro del Palacio de la Archipresidencia Juzgo, condeno y sentencio á muerte a Jesus llamado de la Pleve Christo Nazareno, y de Patria Galileo, hombre sedicioso de la ley Moysena, contrario al grande Emp.or Tiberio Cesar; y determino, y pronuncio por esta, que su muerte sea en Cruz, y fixado con clavos á usanza de reos, porque aqui congregando, y juntando muchos hombre ricos, y pobres; no ha cesado de mover tumultos por toda la Judea, haciendose hijo de DIos, y Rey de Jerusalen, con amenazarles la ruina de esta Ciudad, y de su Sacro Templo, negando el Tributo al Cesar, y haviendo aun tenido el atrevimiento de entrar con ramos, y triumpho, y con parte de la Pleve dentro de la Ciudad de Jerusalen, y en el Sacro Templo.

Y mando á mi primer Centurion Quinto Cornelio lleve publicamente por la Ciudad á Jesus Christo ligado, y azotado, y que sea vestido de purpura, y coronado de algunas espinas, con la propia Cruz en los hombros para que sea exemplo á todos los malhechores: y con él quiero sean llevados dos Ladrones homicidas, y saldrán por la P.ta sagrada, ahora Antoniana, y que lleve á Jesús al publico monte de Justicia llamado Calvario, donde crucificado, y muerto, quede el cuerpo en la Cruz, como espectáculo de todos los malvados; y que sobre la Cruz sea puesto el título en tres lenguas, y que en todsa tres (Hebrea, Griega, Latina) diga JESUS NAZAR. REX JUDAERUM».

Sea como fuere, el misterio de la Sentencia Macarena ha ido experimentando a lo largo de los siglos una continua evolución, derivada de las distintas concepciones reinantes y obviamente del gusto de cada época. Los primeros datos que aporta a la concepción de la escena la propia corporación sevillana, nos retrotrae al siglo XVII, en concreto al periodo comprendido entre 1681 y 1683, cuando el escultor Cristóbal Pérez «realizó un nuevo paso, de canastilla con dieciséis niños y ocho relieves pasionarios, además de cinco judíos y un sitial para Poncio Pilato y la tarima para los pies de Cristo y reformó el misterio completamente. Se ignora el aspecto de los trabajos finales de este artista, aunque es de presumir consiguió un conjunto muy rico que llamó la atención en cuanto a su opulencia, según comenta Arana de Varflora en el siglo XVIII. Este paso se renovó en torno al año 1810, si bien no sustancialmente, pues en época de los historiadores González de León y Bermejo era considerado de los antiguos y más logrados de la ciudad».

Una nueva evolución tiene lugar en 1857 fecha en la que se sustituye nuevamente, «constando de una canastilla obra del escultor Vicente Hernández Couquet, de sencillas líneas en el plinto, pero con canasto ovoide de parentesco con los barrocos; los respiraderos tenían originales calados como si se tratara de cardinas góticas. Se aprovecharon los antiguos relieves pasionarios de Cristóbal Pérez y se restauraron también las figuras del misterio, pero sin sustituirlas. Este paso procesionó hasta 1910». Sin embrago, en el año 1880 el escultor Emilio Pizarro y Cruz «realizó varias intervenciones en el paso de misterio y en el 1889 se renovó profundamente. Para ello, se compraron tres figuras a la Hermandad del Valle, que las había suprimido del paso de la Verónica; ejecutado las restantes figuras secundarias el citado escultor».

Por su parte, el paso estrenado en el año 1910 fue obra del tallista José Gil, «de líneas rectas, con cartelas sostenidas por querubines del escultor Juan Luis Guerrero que apoyaban sobre el canasto de forma ovoide. Se volvieron a aprovechar los ocho relieves pasionarios barrocos y se añadieron otros cuatro. Este paso fue el primero en disponer los respiraderos en forma de pabellón. En la composición de la escena aparecía el Señor frente a Pilato y de espalda al pueblo. Diez años después se reforma la canastilla y se incorporan unos respiraderos tallados por José García Roldán. En 1929 el imaginero Antonio Castillo Lastrucci realiza un nuevo misterio que tuvo gran aceptación, reformándolo en 1938 y ampliándolo en 1940. El antiguo misterio fue vendido a la Hermandad de la Yedra, de Jerez de la Frontera, que lo terminaría reemplazando por su actual misterio obra del tallista sevillano Antonio Martin Fernandez.

Y finalmente el devenir de la historia sitúa la realidad en el año 1955, fecha en que se creó el paso actual (tarima y canasto) que fue realizado en el Taller de Juan Pérez Calvo. La talla corresponde a Rafael Fernández Toro, los medallones y ángeles son obra de Luis Ortega Bru y el dorado lo realizó Antonio Sánchez, siendo nuevamente dorado por Luis Sánchez Jiménez en 1978. Se completa con cuatro relicarios en las esquinas realizados por Fernando Marmolejo Camargo.


Fuente Documental Hermandad de la Macarena