La Exaltación aprueba la restauración de la Virgen de las Lágrimas

La Junta de Gobierno de la Hermandad de la Exaltación ha convocado a sus hermanos a la celebración de un Cabildo General de índole Extraordinario que ha tenido lugar a la conclusión del Cabildo General Ordinario de Aprobación de Memorias y Cuentas del Ejercicio 2024 y Presupuestos del Ejercicio 2025, celebrado este martes en la iglesia de Santa Catalina.

En esta asamblea extraordinaria, los hermanos de la corporación hispalense han aprobado por unanimidad, en base al informe del respetado restaurador Pedro Enrique Manzano Beltrán acerca del estado de conservación de la Imagen de la Santísima Virgen de las Lágrimas, los trabajos de restauración propuestos. Las labores, catalogadas como de restauración menor, que serán acometidas por el propio Manzano, se prolongarán unos 15 días a nivel de soporte y consistirán en la consolidación de fisuras y ensambles abiertos para restituir su estabilidad estructural. La Virgen será retirada del Culto pasada la Semana Santa. La última intervención estructural realizada por Pedro Manzano a la Imagen de la fue en el año 2007.

Nuestra Señora de las Lágrimas es una preciosa talla barroca anónima del siglo XVII, atribuida por muchos profesionales a Luisa Roldán, “La Roldana”. Está tallada en madera de Cedrella y policromada al óleo. La estética de su rostro se separa de los postulados sevillanos habituales, pues es alargado y de mandíbula ancha. El leve fruncimiento de las cejas nos ofrece un sentimiento de dolor muy personal, íntimo y recogido, acrecentado por las cinco lágrimas que surcan su rostro, dos en la mejilla derecha y tres en la izquierda. Su expresión queda suavizada por la dulzura de su mirada baja y su sutil inclinación, dotando a la Imagen de la Señora de una profunda unción sagrada y un encanto único en la Semana Santa.

Iconográficamente representa a la Virgen Dolorosa tras la crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo. En Andalucía se denomina genéricamente como Dolorosas a las Sagradas Imágenes de la Virgen María que procesionan bajo palio tras el paso de Cristo, a causa de la gran devoción que manifiesta el pueblo por los Dolores de María. Hasta tal punto es así que en Sevilla se celebra la Pasión a través del dolor de la Virgen, con una mariología completa que puede desglosarse en cinco representaciones cargadas de simbolismo religioso: La Dolorosa, el Stabat Mater, la Piedad, la Virgen Doliente y la Soledad.

Existen elementos fundamentales en la iconografía de la Virgen Dolorosa. El pañuelo es sin duda uno de ellos, usualmente portado en la mano derecha, para enjugar las lágrimas que manan de los ojos de María. Se da la curiosa circunstancia de que, pese a no estar documentado, sabemos que fue esta Dolorosa la primera de Sevilla en llevar el pañuelo que la sensibilidad sevillana dispuso para aliviar el llanto de la Virgen.