La Hermandad de Araceli de Sevilla someterá a cabildo la restauración de la Virgen y el Santísimo Niño Jesús

La Hermandad de la Virgen de Araceli de Sevilla ha convocado a sus hermanos mayores de edad a un Cabildo General Extraordinario en el que se abordará una cuestión de especial trascendencia para la conservación de su patrimonio artístico y devocional: la posible restauración de las imágenes de Nuestra Señora de Araceli y el Santísimo Niño Jesús.

La convocatoria, acordada por la Junta de Gobierno en Cabildo de Oficiales y cursada por mandato del hermano mayor, se fundamenta en lo establecido en la Regla LXVII de la corporación. La decisión que se someterá a consideración de los hermanos afecta a dos imágenes estrechamente vinculadas a la historia de la devoción aracelitana en Sevilla y a un conjunto escultórico que ocupa un lugar destacado dentro de la imaginería letífica de la ciudad.

Una cita decisiva para el patrimonio de la Hermandad

El cabildo se celebrará el jueves 3 de diciembre de 2026, en las dependencias de la Parroquia de San Andrés. La primera convocatoria tendrá lugar a las 19:00 horas, mientras que la segunda y última se ha establecido para las 19:30 horas.

La citación comprende a todos los hermanos y hermanas que hayan cumplido los 18 años de edad, a quienes la Hermandad recuerda expresamente su obligación de asistir. La reunión permitirá abordar formalmente una intervención que tiene como protagonistas a las dos imágenes que conforman la representación iconográfica de la advocación de Araceli en la corporación sevillana.

El orden del día comenzará con las preces y continuará con la lectura del acta del cabildo anterior, cuya aprobación se someterá a consideración de los asistentes, si procede. El tercer punto estará dedicado específicamente a la aprobación de la restauración de Nuestra Señora de Araceli y el Santísimo Niño Jesús. La sesión concluirá con unas nuevas preces.

Una imagen de gloria con personalidad artística propia

La imagen de Nuestra Señora de Araceli constituye una de las representaciones marianas de gloria con mayor personalidad dentro del patrimonio devocional de la corporación. Se trata de una imagen de vestir que representa a la Virgen erguida, sosteniendo al Santísimo Niño Jesús sobre su brazo izquierdo y portando un cetro dorado en la mano derecha.

Su concepción iconográfica responde al propósito de reproducir la fisonomía de la Patrona de Lucena, aunque sus características plásticas remiten de manera directa al lenguaje escultórico de Antonio Castillo Lastrucci, cuya producción se distinguió por la dulzura de los rasgos femeninos y la delicadeza expresiva de sus imágenes marianas.

El conjunto presenta una composición enriquecida por diferentes elementos de orfebrería y ajuar. La Virgen aparece enmarcada por una clásica ráfaga plateada, mientras que tanto Ella como el Niño Jesús lucen coronas de orfebrería de diseño similar. Especial personalidad adquiere el rostrillo de plata que rodea el rostro de la imagen, acompañado por las joyas y cruces que adornan su pecherín.

Entre sus atributos se encuentra también el rosario que porta la Virgen en su mano derecha, junto al cetro dorado que completa su representación iconográfica. Por su parte, el Santísimo Niño Jesús sostiene la bola del mundo con su mano izquierda, uno de los elementos característicos de su simbología.

Una obra de Castillo Lastrucci realizada como ofrenda personal

La historia de la talla está estrechamente relacionada con la figura de Antonio Castillo Lastrucci, uno de los imagineros más prolíficos y reconocidos de la Semana Santa sevillana. La ejecución de la imagen estuvo marcada, además, por una circunstancia especialmente significativa: el escultor decidió realizarla sin percibir remuneración alguna, como una ofrenda personal vinculada a un motivo de carácter familiar, puesto que su madre se llamaba Araceli.

La imagen fue bendecida el 12 de octubre de 1944 en la Iglesia de San Andrés, en una ceremonia presidida por el entonces arzobispo de Sevilla, el cardenal Pedro Segura. Aquella fecha quedó incorporada a la historia de la devoción aracelitana en la capital hispalense y al recorrido histórico de una talla concebida por uno de los grandes referentes de la imaginería sevillana del siglo XX.

Sin embargo, los primeros años de existencia de la imagen tampoco estuvieron exentos de dificultades. Poco después de su realización, un incendio fortuito registrado en su altar de cultos provocó daños en la talla, obligando a intervenir sobre ella para recuperar su estado original. La restauración fue acometida por el propio taller de Castillo Lastrucci, cuyos trabajos permitieron devolver a la imagen las condiciones que presentaba antes del accidente.

El futuro de la Virgen y el Niño, en manos de los hermanos

La convocatoria del próximo mes de diciembre vuelve a situar en el centro de la vida corporativa la conservación de un patrimonio que reúne valores históricos, artísticos y sentimentales. La posible restauración de la Virgen de Araceli y el Santísimo Niño Jesús será sometida a la consideración de los hermanos, llamados a participar en una decisión que concierne directamente a dos imágenes con una trayectoria de más de ocho décadas.

Será, por tanto, el Cabildo General Extraordinario el órgano encargado de pronunciarse sobre la propuesta de intervención, en una cita que permitirá a la Hermandad abordar el futuro de un conjunto escultórico nacido de la generosidad de Castillo Lastrucci y cuya historia permanece indisolublemente unida a la parroquia de San Andrés y a la devoción aracelitana de Sevilla.