España, Granada, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

La Hermandad de Jesús Nazareno de los Mártires y el origen de la Madrugada

Tal y como la conocemos, la jornada de la madrugada del Viernes Santo nace en Granada de la mano de San Juan de la Cruz

Tras la conquista de los Reyes Católicos el Campo de Ahabul comenzó a ser conocido como Campo de los Mártires o de los Cautivos, debido a las mazmorras que, excavadas en la roca, era el destino en el que confinaban a los prisioneros. En aquella vasta extensión se fundó el convento carmelita, bajo la advocación de los santos mártires Cosme y Damián, que alumbró el nacimiento de la Hermandad de Jesús Nazareno.

La Hermandad de Jesús Nazareno de los Mártires

Los estudiosos señalan el nacimiento de esta corporación de la mano de San Juan de la Cruz, quien habría escrito sus Reglas cuando estuvo de prior en Granada. Padial Bailón sitúa la sitúa en la década de los setenta del siglo XVI y refiere que es muy probable que su primitivo título fuese el de “Hermandad de la Santa Cruz en Jerusalén y Santa Elena”. Apunta además que el pueblo conocía la primitiva hermandad como “de las Cruces de Santa Elena y Jesús Nazareno” por lo que esta antigua corporación pudo ser resultado de la agregación a una primitiva hermandad de Santa Elena a la de Jesús Nazareno o la conversión de la de Santa Elena en hermandad de penitencia agregándole el título de Jesús Nazareno.

Henríquez de Jorquera recogió en sus anales que “sale de penitencia el Viernes Santo por la madrugada y la sirven los mejores caballeros de Granada con grande devoción y edificación”. Lo hacía alrededor de las cuatro de la madrugada y, aunque antes de su fundación existían otras corporaciones que salían en similar horario, esta que referimos aquí, vino “a constituir una especia de contrapunto y producto de las directrices del Concilio de Trento a la forma más usual de hacer penitencia pública en las estaciones de Semana Santa”, señala Padial Bailón. En la revista Miriam, Zurita Abril recoge que “frente al ejercicio de la disciplina o flagelación que practicaban los cofrades de la mayor parte de las hermandades penitenciales, las de Jesús Nazareno preconizaban la imitación a Jesús con la cruz a cuestas por la calle de la Amargura camino del Calvario, pero con el sentido de imitar los trabajos que Jesús había padecido por expiar nuestras culpas”. Esta idea es también compartida por el padre Juan Dobado, prior del Santo Ángel, quien está al frente de la Asociación de fieles devotos del Santísimo Cristo de los Desamparados, María Santísima de la Salud, San Juan de la Cruz y Santo Ángel Custodio.

Sobre este modo de acompañar a las imágenes, Juan Jesús López-Guadalupe, profesor de la Universidad de Granada, afirma que “la nueva cofradía inaugura un nuevo paradigma procesional, en el que la violencia física de las disciplinas se troca en mortificación itinerante e imitativa de Cristo al portar como Él una cruz al hombro. La hermandad inspira su sencillez y su piedad cristocéntrica en la reforma del Carmelo, como otras hermandades tomaban el sello de las devociones y carismas propios de cada orden religiosa”. El docente refiere, sobre el comportamiento del cortejo, que “la espiritualidad de esta cofradía resumía los consejos reiterados por San Juan de la Cruz en sus epístolas: silencio, paciencia y mortificación, como vía ascética” y que “su recorrido silencioso también emulaba aquel valor moral del silencio, “soledad sonora”, descrito por el santo: “el hablar distrae, y el callar y obrar recoge y da fuerza al espíritu”.

La Reglas de la Hermandad de Jesús Nazareno de los Mártires fueron base para otras corporaciones de similares características: Baeza, Mancha Real, Priego de Córdoba, Úbeda, Jaén-la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, conocido como “El Abuelo”-… Una de sus principales curiosidades es que no existía el cargo de hermano mayor sino que sus funciones las realizaba el alférez y por encima de él, el prior del convento.

Nuestro Padre Jesús Nazareno «El Abuelo»

La decadencia y desaparición

Con la Desamortización de Mendizábal se produce el expolio de la Iglesia de los Mártires. El espacio contaba con una capilla octogonal situada en el lado del Evangelio, donde en su interior se encontraba la imagen de Jesús Nazareno, obra atribuida a Pablo de Rojas, que portaba una cruz más corta de lo habitual, guardándose la procesional, de carey, en la sacristía del templo. De gran devoción eran, junto al Nazareno, la imagen de la Virgen de los Dolores -anónima del XVII-, y un crucificado, que también se encontraban en el interior de la capilla. Otras imágenes veneradas en este enclave fueron Santa Elena -primitiva titular-, San Juan Evangelista y la Verónica.

El párroco de Huétor escribió una carta al Arzobispado pidiendo las imágenes del Nazareno, el crucificado y la Virgen de los Dolores. Aceptada la solicitud, llegan a la localidad y tanto el Nazareno como la dolorosa se integran en los desfiles procesionales en la tarde del Viernes Santo. Incluso se producía el “Encuentro” entre Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Verónica, tradición que todavía se conserva en algunos puntos de España, y que según Padial Bailón decayó en la década de los años veinte del pasado siglo. Actualmente, el Nazareno y la Virgen de los Dolores residen en la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y recorren las calles de Huétor Vega en la tarde noche del Jueves Santo.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup