El traslado en procesión de las reliquias a la Catedral marcará el inicio de una efeméride histórica enmarcada en el 450º aniversario del hallazgo de los restos
La Hermandad de la Misericordia, junto con el Santísimo Sacramento y los Santos Mártires de Córdoba, ha presentado oficialmente al obispo diocesano, monseñor Jesús Fernández, el ambicioso programa de cultos y actividades que ha diseñado para conmemorar el Año Jubilar 2025, otorgado con motivo del 450º aniversario del hallazgo de las reliquias de los Santos Mártires, ocurrido en 1575.
El encuentro tuvo lugar el pasado martes 8 de julio en el Palacio Episcopal, donde una delegación de la Junta de Gobierno de la corporación del Viernes Santo detalló al prelado los principales actos previstos para los próximos meses, entre los que destaca una cita de excepcional relevancia: el solemne traslado en procesión de las sagradas reliquias desde la Basílica menor de San Pedro —lugar donde habitualmente se custodian— hasta la Santa Iglesia Catedral.
Este traslado, que se celebrará el sábado 23 de noviembre, irá seguido de la celebración de la Santa Misa estacional, constituyéndose en uno de los acontecimientos más significativos del calendario jubilar. No en vano, las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba únicamente han salido en procesión en dos ocasiones recientes, en los años 2014 y 2017, lo que subraya el carácter extraordinario de esta convocatoria.
El programa del Año Jubilar no solo contempla celebraciones litúrgicas y actos devocionales, sino también una vertiente social de notable alcance, orientada a la asistencia y promoción de la caridad cristiana. En este sentido, la Hermandad tiene previsto desarrollar una obra social destinada a la residencia de Cáritas “San Pablo”, situada en el barrio del Polígono Guadalquivir, reforzando así el compromiso de la corporación con los más necesitados.
La efeméride del hallazgo de los restos en 1575, auténtico hito en la historia de la devoción local a los mártires cordobeses, se convierte así en punto de partida para una profunda vivencia espiritual, en la que la Hermandad de la Misericordia llama a participar a toda la diócesis, renovando el testimonio de fe de aquellos que dieron su vida por Cristo en los primeros siglos del cristianismo.





