Sevilla, 🎶 Pentagrama

La Hermandad de la Misericordia renueva a Santa María Magdalena

La Hermandad de la Misericordia de Arahal, que procesiona cada Jueves Santo por las calles de municipio de la provincia de Sevilla, ha tomado la decisión de renovar su acompañamiento musical.

Por lo tanto, la Agrupación Musical Santa María Magdalena del propio municipio arahaleño continuará brindando sus acordes tras el titular cristífero, amén del acuerdo suscrito entre ambas partes.

La imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia es una obra realizada en el año 1937 por el insigne imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci (1882-1967). Sustituye a la primitiva imagen, que, muy probablemente, tallara Pedro Millán -uno de los grandes escultores activos en Sevilla en el siglo XV-, y que fue destrozada durante la Guerra Civil en 1936. A pesar de ser una obra del primer tercio de siglo XX, sigue los cánones de la imaginería tardogoticista presentes en la imagen primitiva. Fue restaurada en 2008 por el profesor titular de la Universidad de Sevilla Juan Manuel Miñarro.

La talla representa al Divino Redentor Cristo atado a la columna justamente en el momento en que ha sido azotado, a la que está amarrado columna en ligero contraposto, inclinando su cuerpo, y especialmente la cabeza, hacia abajo, como si buscara aliento girándose hacia el lado contrario, si bien es cierto es un dolor contenido, lejos de ser desgarrado. Adelanta el pie izquierdo otorgando dinamismo a la imagen, mientras que permanece retrasado el pie derecho del que levanta ligeramente el talón, incrementando más si cabe la sensación de movimiento.  La cabeza posee, como suele ser característico en la representación cristífera, una abundante cabellera que cae sobre los hombros a ambos lados del rostro. Reposa sobre sus sientes una corona de espinas tallada en la propia imagen siguiendo el modelo de las imágenes góticas y renacentistas. Asimismo, tiene importante barba bífida.

El cuerpo del Señor denota los conocimientos anatómicos de Lastrucci, que se evidencian aún más gracias a la encarnadura que recibe la talla, potenciado así el dramatismo de la escena. El mismo se cubre con un paño de pureza a la cintura que, al igual que ocurre con elementos que ya hemos comentado, sigue la esquematización de los sudarios de estilo gótico, estando aún lejos del naturalismo que adquiriría este elemento en siglos posteriores. Captan la atención del fiel la expresión superlativa de las portentosas manos atadas sobre la columna.

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