La Hermandad de la Paz y Esperanza aprueba la ejecución de su nuevo Simpecado y confirma su estreno para el próximo Miércoles Santo

La Hermandad de la Paz y Esperanza ha dado un paso decisivo en uno de los proyectos patrimoniales más relevantes de los últimos años tras la aprobación, en Cabildo General Extraordinario celebrado durante la jornada de este lunes, de la ejecución del nuevo Simpecado de la corporación. La decisión, adoptada por los hermanos con derecho a voto conforme al punto incluido en el orden del día, permitirá que la nueva insignia vea la luz, según lo previsto, el próximo Miércoles Santo.

La resolución supone la materialización de una iniciativa presentada públicamente en diciembre de 2025, coincidiendo con la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, cuando la corporación dio a conocer el diseño concebido por el artista Curro Claros. Aquella propuesta nacía con el propósito de reforzar la presencia del mensaje concepcionista dentro del patrimonio de la hermandad mediante una obra de marcado carácter simbólico, devocional y artístico.

Bordado y orfebrería para una nueva pieza patrimonial

El cabildo también ha respaldado la designación de los artesanos que asumirán la realización material de la insignia. Los trabajos de bordado serán ejecutados por el artista cordobés Francisco Pérez Artés, mientras que la parte de orfebrería recaerá en el taller de Jesús de Julián, dos nombres de reconocida trayectoria dentro del ámbito de las artes aplicadas al patrimonio cofrade.

La propia hermandad ha señalado que esta elección permitirá «aunar el talento y la reconocida trayectoria de ambos artesanos para la creación de una pieza que vendrá a enriquecer el patrimonio artístico y devocional de nuestra Hermandad», una valoración realizada por la corporación al informar del acuerdo adoptado por el Cabildo General Extraordinario.

Un diseño concebido para exaltar el dogma de la Inmaculada

El proyecto aprobado responde a una concepción artística centrada en la exaltación de la Pura y Limpia Concepción de María, uno de los pilares devocionales de la corporación. La insignia adopta la forma de un estandarte de dos picos desarrollado bajo una composición rigurosamente simétrica, enriquecida por una abundante ornamentación inspirada en el lenguaje barroco.

El conjunto se articula mediante un complejo entramado de volutas, roleos, elementos vegetales y cortinajes que configuran una estructura de gran riqueza visual. La composición se completa con pedrería celeste, flecos, borlas y una corona real situada en la parte superior, elemento que refuerza de manera explícita el carácter mariano de la obra.

El protagonismo del tisú celeste y el diálogo entre oro y plata

Uno de los aspectos más significativos del diseño es la utilización de un paño central elaborado en tisú celeste, color estrechamente ligado a la iconografía inmaculista por su relación con la pureza de María y su simbolismo celestial. Este tejido descansa sobre una malla de oro que contribuye a potenciar la luminosidad general del conjunto y a reforzar su impacto visual.

La propuesta plantea además un estudiado equilibrio entre los metales nobles. Mientras el oro queda reservado para los elementos de mayor relevancia simbólica y jerárquica, la plata se emplea en buena parte del desarrollo ornamental, generando un contraste que dota a la pieza de una personalidad estética especialmente definida y de una notable riqueza compositiva.

Una iconografía mariana presidida por la Inmaculada

El eje central de la insignia estará ocupado por un medallón en el que se representará a la Inmaculada Concepción sobre un fondo de rayos rectos y flamígeros. La escena aparecerá rodeada por diversos motivos florales y decorativos entre los que destacan las azucenas, símbolo tradicional de la pureza de la Virgen y uno de los elementos más característicos de la iconografía mariana.

La representación mariana será realizada en plata de ley, mientras que el rostro y las manos recibirán un acabado en marfil. El modelo toma como referencia la pieza atribuida a Camilo Rusconi que forma parte del tesoro de la Catedral. A ambos lados de la imagen se situarán dos ángeles músicos, también ejecutados en plata de ley y marfil, que contribuirán a reforzar el carácter festivo, triunfal y solemne de la composición.

Inscripciones tradicionales y referencias franciscanas

El discurso iconográfico se completa con tres cartelas que recogen algunas de las proclamaciones históricas vinculadas a la Inmaculada Concepción. Bajo la corona superior figurará la inscripción latina SINE LABE CONCEPTA, mientras que las cartelas inferiores mostrarán las expresiones PULCHRA UT LUNA y ELECTA UT SOL, incorporando así algunas de las fórmulas más tradicionales de la espiritualidad concepcionista.

Asimismo, la zona central incorporará el escudo franciscano, un elemento que alude tanto a la orden que acoge a la hermandad como a la histórica vinculación del franciscanismo con la defensa y difusión del dogma de la Inmaculada Concepción, uno de los grandes ejes teológicos del proyecto.

Una obra enriquecida con elementos tradicionales de la corporación

El remate de la insignia estará formado por una cruz de plata de ley ornamentada con una aguamarina central y diversos elementos decorativos compuestos por rayos y volutas. La cordonería combinará oro y plata, incorporando además pedrería, pinjantes y pasamanería, entre los que sobresalen dos jarrones de azucenas que reforzarán el simbolismo mariano de la pieza.

Por su parte, el perímetro lateral e inferior estará enriquecido con numerosos chorros de bellotas inspirados en los trabajos del maestro Juan Martínez Cerrillo, mientras que el Simpecado será acompañado, como es habitual en la corporación, por dos faroles de plata de ley con predominio de cuerpos acristalados y aplicaciones ornamentales de carácter vegetal, completando así el conjunto procesional previsto.

Una de las grandes incorporaciones patrimoniales de los próximos años

Con la aprobación definitiva de su ejecución, la Hermandad de la Paz y Esperanza inicia ahora la fase material de un proyecto que pretende conjugar bordado, orfebrería y simbolismo teológico en una misma creación. La futura insignia, concebida para ensalzar el misterio de la Inmaculada Concepción mediante un elaborado programa artístico, iconográfico y devocional, se perfila como una de las incorporaciones patrimoniales más destacadas de la corporación en los próximos años y tiene previsto incorporarse al cortejo procesional en el próximo Miércoles Santo.