La Hermandad de la Redención presentará el próximo lunes la corona con la que será coronada María Santísima del Rocío

La pieza, de carácter dual y de marcada simbología pentecostal, será bendecida en la Iglesia de Santiago como antesala de la Coronación Canónica que presidirá el arzobispo de Sevilla el 5 de julio

En la inminente culminación de un hito largamente anhelado por los hermanos de la Redención, el próximo lunes 23 de junio será presentada oficialmente la nueva corona de María Santísima del Rocío, titular mariana de esta corporación sevillana, que será coronada canónicamente el 5 de julio por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses. El acto tendrá lugar en la Iglesia de Santiago, sede canónica de la hermandad, tras la celebración de la misa de hermandad, en una jornada cargada de emoción y significado eclesial.

La corona, obra del orfebre José Delgado, ha sido concebida como un complejo discurso visual de profunda simbología mariana y cristológica, fundamentado especialmente en la iconografía del Pentecostés y en el carácter espiritual de la advocación del Rocío. El diseño, que será revelado en todos sus detalles durante la presentación, se articula en dos cuerpos principales: el canasto y el resplandor, conformando una obra de orfebrería a doble cara que armoniza tradición y catequesis visual.

Una presea inspirada en el Pentecostés

El canasto se apoya sobre las sienes de la Dolorosa como signo de su realeza universal, celestial y terrena. Sobre él se erige un resplandor circular que reproduce el pasaje del Apocalipsis donde la Virgen aparece coronada de estrellas: «Una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza». En el centro del resplandor destaca una cruz inspirada en la de Santiago, en alusión al templo que acoge a la corporación, ejecutada con profusión de ornamentación barroca y embellecida con amatistas, símbolo de penitencia, conversión y espiritualidad.

Dicha cruz nace de una cartela con el anagrama de María, ejecutado en pedrería turquesa, color tradicionalmente asociado al cielo, al Espíritu Santo y a la eternidad. Esta estructura central está rodeada por un doble aro: el exterior acoge doce cartelas con las efigies de los apóstoles, identificables por sus atributos, con San Pedro y San Juan como figuras destacadas. Cada cartela está rematada por pebeteros que simulan lenguas de fuego, evocando la efusión del Espíritu en el Cenáculo. Entre ellas se intercalan estrellas de seis puntas, con perlas centrales, como referencia a las tribus de Israel y a la acción providente de Dios sobre el cosmos.

El interior del resplandor adquiere una configuración inédita, semejante a un viril de custodia, con una paloma central —símbolo del Espíritu Santo— que irradia luz mediante haces de rayos plisados. Todo el conjunto está rodeado por una inscripción circular con la leyenda: «Santa María Rocío del Cielo, Madre de Dios», mientras que en el reverso figura el lema corporativo: «Cristo entre nosotros». De conchas inspiradas en la iconografía jacobea emanan diez haces de rayos flamígeros, como tributo al Apóstol Santiago y en homenaje a la sede canónica.

Detalles iconográficos y orfebres del canasto

El canasto, ricamente dividido en doce secciones, alterna pilastras decoradas con ramos de azucenas —símbolo de la pureza mariana— y cartelas barrocas que acogen motivos emblemáticos. En el frente se ubica el escudo corporativo; a su derecha, el escudo del papa Francisco; y a la izquierda, el del arzobispo Saiz Meneses. En la parte posterior figuran los tres titulares letíficos y devocionales de la hermandad: la Virgen del Carmen, San Fernando y San Lucas Evangelista, este último patrón de la hermandad.

Los seis imperiales que ascienden desde el canasto sustentan un globo terráqueo de lápislázuli coronado por la paloma del Espíritu Santo, con decoración repujada en su meridiano y engastes de piedras blancas. Cuatro ángeles en actitud de adoración, labrados en marfil y dispuestos en la parte anterior y posterior, completan este conjunto de inspiración celestial.

Letanías y simbolismo espiritual en el reverso

La cara posterior de la corona se configura como un recorrido espiritual a través de doce letanías lauretanas, representadas con alegorías plásticas de singular riqueza: Estrella de la mañana, Rosa Mística, Arca de la Alianza, Espejo de la Sabiduría, Fuente de la Salud, Torre de David, Puerta del Cielo, Casa de Oro, Refugio de los Pecadores, Reina del Cielo, Madre Inmaculada y Vaso Espiritual. Estas invocaciones refuerzan el carácter devocional y teológico del conjunto, que supera la mera función ornamental para constituirse en auténtica catequesis visual.

Un símbolo para la historia

Con esta presentación pública, la Hermandad de la Redención entra en los últimos compases de la preparación para uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia, que culminará el sábado 5 de julio con la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío, en un acto presidido por el Pastor de la Archidiócesis hispalense. La saya que estrenará la Virgen en dicha jornada, también será mostrada el próximo lunes junto a la presea, completando así la simbólica vestidura espiritual y regia con la que se presentará ante su pueblo.

La advocación del Rocío, cuyo significado bíblico remite a la bendición divina y a la renovación del alma, se ve así honrada con una corona que aúna arte, fe y esperanza, y que quedará como legado de una generación que ha soñado —y hecho posible— este momento histórico.