La priora y fundadora de las Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús será la encargada de proclamar la exaltación el próximo 14 de junio, en vísperas del Corpus Christi.
La Hermandad de la Sagrada Cena de Sevilla ha designado a la Madre Olga María del Redentor, religiosa y priora del Monasterio del Corazón de Jesús de Valladolid, como exaltadora de la Eucaristía en la quincuagésima segunda edición de este acto, una cita ya tradicional en el calendario devocional de la corporación hispalense.
El acto, que se celebrará el 14 de junio, será el preludio espiritual de la festividad del Corpus Christi, y tendrá lugar en la sede canónica de la hermandad, la iglesia de Nuestra Señora de Consolación (vulgo de los Terceros). Con esta elección, la cofradía apuesta por una voz profundamente arraigada en la espiritualidad del Corazón de Jesús, dotando a la exaltación de un marcado carácter místico y contemplativo.
Una vida consagrada al amor redentor de Cristo
Nacida en Baracaldo en 1970, la Madre Olga María del Redentor ingresó en la vida religiosa apenas alcanzada la mayoría de edad. En 1988, se incorporó al monasterio de las Carmelitas Descalzas de Medina de Rioseco, donde tomó el hábito y realizó su profesión solemne en 1992.
Tras más de una década de vida contemplativa, su itinerario espiritual la llevó a fundar una nueva realidad eclesial: las Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús, congregación nacida con la vocación de testimoniar el amor misericordioso de Cristo en medio del mundo actual. Esta comunidad, de profunda inspiración carmelitana, vive centrada en la adoración eucarística y la reparación, en comunión con el misterio del Sagrado Corazón.
Palabra, testimonio y evangelización
La Madre Olga María ha desarrollado también una fecunda labor evangelizadora a través de la palabra escrita y los medios digitales. Autora de varios libros y conferenciante habitual, su presencia en redes sociales se ha convertido en un altavoz para transmitir la alegría del Evangelio y proclamar, con sencillez y hondura, la certeza de que «Dios tiene un Corazón que ama».
Su elección como exaltadora de la Eucaristía por parte de la Hermandad de la Cena no solo enriquece el acto desde una perspectiva espiritual, sino que también vincula de forma directa la devoción eucarística con la espiritualidad del Corazón de Jesús, en una sinergia que remite al núcleo más íntimo del misterio cristiano: el amor oblativo de Cristo, hecho presencia real en el Sacramento del Altar.
Con esta designación, la hermandad reafirma su compromiso con una vivencia profunda de la Eucaristía, y brinda a los fieles la oportunidad de contemplar el sacramento desde la mirada y la experiencia de una mujer consagrada a la adoración y al testimonio del amor redentor.





