La Hermandad de Las Aguas ha incorporado a su patrimonio el nuevo llamador para el paso de palio de María Santísima de Guadalupe, una pieza concebida para realzar el conjunto artístico de la cofradía y profundizar en el significado devocional de su titular mariana. La obra ha sido presentada oficialmente en una jornada marcada por el agradecimiento y la emoción.
Un estreno fruto de la generosidad de los hermanos
La ejecución de este nuevo elemento ha sido posible gracias a la donación realizada por un grupo de hermanos, cuyo gesto supone una muestra explícita de amor, compromiso y devoción hacia María Santísima de Guadalupe. Desde la corporación se ha expresado un agradecimiento sincero y profundo a esta familia, destacando la importancia de su aportación para hacer realidad un estreno de especial relevancia.
Ubicación simbólica en la entrecalle del palio
El llamador ha sido diseñado para ocupar la entrecalle del paso de palio, un emplazamiento de alto valor simbólico y visual, reservado a elementos que concentran buena parte del mensaje iconográfico del conjunto. En este espacio se ha integrado la representación de la Virgen de Guadalupe en su iconografía originaria, vinculada a la aparición mariana acontecida en Extremadura en el siglo XIII, junto al río que da nombre a su advocación.

La Virgen como eje del proyecto artístico
Esta advocación mariana, cuya devoción se extendió posteriormente por todo el mundo y fue proclamada Reina de la Hispanidad, se convierte en el eje inspirador del diseño del llamador y del proyecto global del paso de palio. La imagen de la Virgen aparece sostenida por ángeles, asentada sobre la bola del mundo, símbolo de la universalidad de su mensaje, reforzando así su dimensión espiritual y simbólica.
Un diseño cargado de referencias naturales y devocionales
La composición se articula sobre la moldura superior del respiradero, cuyo perfil ondulante evoca de forma simbólica el discurrir del río Guadalupe. Rodeando a la imagen mariana se disponen flores de jara, especie característica de la tierra extremeña, que actúan como guiño directo al lugar de origen de la advocación. Desde la figura irradian haces dorados, configurando un resplandor culminado por una ráfaga ornamental que potencia la presencia visual del conjunto.
Continuidad estética con el resto del paso
La base del llamador, parcialmente oculta tras la moldura del respiradero, recurre al motivo decorativo de las esferas, en clara sintonía con el lenguaje formal del resto de los elementos del palio. Este recurso conecta directamente con piezas ya realizadas, como las jarras de azucenas, y con otros proyectos en desarrollo, como los futuros varales, garantizando una coherencia estética integral.
Materiales nobles y cuidada ejecución
La obra ha sido realizada en bronce con baño de plata, incorporando aplicaciones en metal dorado que enriquecen la textura y refuerzan la lectura visual de la composición. La combinación de materiales aporta profundidad, contraste y elegancia, subrayando el carácter singular de una pieza destinada a perdurar en el patrimonio de la hermandad.
Un nuevo elemento al servicio de la devoción
Con la incorporación de este llamador, la Hermandad de Las Aguas continúa ampliando y cuidando su acervo artístico, sumando una obra que aúna simbolismo, calidad material y profundidad devocional, y que refuerza la centralidad de María Santísima de Guadalupe como referencia espiritual y estética dentro de la corporación.





