La Hermandad de Los Estudiantes celebra el centenario de su primera salida procesional

La corporación universitaria recuerda el Martes Santo de 1926

La Hermandad de Los Estudiantes de Sevilla celebra el centenario de su primera salida procesional, acontecimiento que tuvo lugar el 30 de marzo de 1926, una efeméride que marca el inicio de la presencia pública de la corporación en la Semana Santa sevillana. Con motivo de esta fecha histórica, la hermandad ha impulsado diversas iniciativas culturales y conmemorativas destinadas a recordar aquel primer Martes Santo y a poner de relieve el profundo vínculo que la institución mantiene con la Universidad de Sevilla.

La conmemoración invita a mirar al pasado con gratitud y emoción, rememorando los orígenes de una cofradía que, desde su nacimiento, ha estado estrechamente ligada al ámbito universitario y al culto al Santísimo Cristo de la Buena Muerte, eje espiritual de la corporación.

Una exposición para recorrer los orígenes de la hermandad

Entre las actividades programadas destaca la instalación de una exposición fotográfica y documental que podrá visitarse desde el lunes 16 de marzo en el patio de la Casa de Hermandad. La muestra reunirá imágenes históricas y documentos de época que permiten reconstruir el contexto y el desarrollo de aquella primera estación de penitencia.

El recorrido expositivo ofrece al visitante la posibilidad de acercarse a uno de los episodios más significativos de la historia de la corporación, evocando tanto los comienzos de la hermandad como la evolución que ha experimentado a lo largo de un siglo de existencia.

Una imagen conmemorativa en el Rectorado

La celebración del centenario se hace visible también en el Rectorado de la Universidad de Sevilla, donde se ha colocado una lona conmemorativa en la entrada principal del edificio. Esta pieza visual establece un diálogo entre pasado y presente, al reunir dos fotografías separadas por cien años.

Por un lado aparece una instantánea histórica conservada en el archivo de la Hermandad, en la que se observa a los nazarenos formando en uno de los patios del Rectorado bajo la estatua de Maese Rodrigo Fernández de Santaella, fundador de la institución universitaria. Frente a ella se presenta una fotografía contemporánea realizada por el fotógrafo Luis Serrano, captada en el patio del reloj del mismo edificio, que muestra una escena actual de la cofradía. La composición evidencia así la continuidad histórica de la hermandad y el paso del tiempo transcurrido desde su primera salida procesional.

Una papeleta de sitio simbólica para el aniversario

La hermandad ha querido conmemorar también esta efeméride mediante la edición de una papeleta de sitio simbólica del centenario, obra del artista Felipe Gutiérrez Díaz, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla.

La pieza se presenta como una composición de carácter simbólico, concebida a modo de collage que reúne fotografías, apuntes y documentos vinculados con los orígenes de la corporación y con su identidad universitaria. Todos estos elementos aparecen unidos por una cuerda que adopta la forma de una cruz, convirtiéndose en el eje estructural que organiza la memoria visual de la obra.

En la composición se reconocen referencias directas a la primera salida procesional de 1926, como una fotografía histórica y un artículo de prensa de la época. Junto a ellos aparecen otros elementos evocadores, entre los que figuran la puerta de la Iglesia de la Anunciación —sede fundacional de la hermandad—, emblemas asociados al conocimiento universitario y diversos símbolos pasionistas, como la corona de espinas.

El conjunto se articula sobre una gama cromática dominada por tonos terrosos, en la que destacan tres iris de color morado, elementos que evocan simultáneamente los tres clavos de la Crucifixión y las virtudes teologales de Fe, Esperanza y Caridad. Según explica el propio autor, en esta obra la cruz no sólo actúa como motivo iconográfico, sino como la estructura invisible que ordena la memoria dispersa.

Un logotipo que simboliza la cifra del centenario

La conmemoración del aniversario se completa con la creación de un logotipo oficial del centenario, diseñado por Pablo Lastrucci, técnico superior en Imagen y Sonido.

El emblema representa de forma simbólica la cifra cien: la silueta del Santísimo Cristo de la Buena Muerte configura el número uno, al tratarse de la primera imagen con la que la hermandad realizó su estación de penitencia en 1926. Los dos ceros se forman mediante la combinación de la letra “M”, inicial de Martes Santo, y la “E” de Estudiantes.

El diseño se presenta en color negro, evocando las tradicionales túnicas de pruán de la corporación, e incorpora las inscripciones “Martes Santo”, “Los Estudiantes” y los años 1926-2026, que enmarcan el siglo transcurrido entre la primera salida procesional y la actualidad.

Así fue la primera estación de penitencia

La primera estación de penitencia de la hermandad tuvo lugar el 30 de marzo de 1926, partiendo desde la Iglesia de la Anunciación, sede fundacional de la corporación. Aquella jornada procesionó únicamente el paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, que avanzó sobre un paso de madera barnizada de estilo renacentista, tallado por Francisco Olivera con carpintería de Vicente Serradilla.

El acompañamiento musical corrió a cargo de la banda del Regimiento de Infantería Granada nº 34, mientras que el cortejo estaba formado por largas filas de nazarenos, en su mayoría estudiantes de distintas facultades universitarias. La prensa de la época subrayó especialmente el orden, la seriedad y la sobriedad del desfile, además de destacar la belleza de la imagen y la armonía del conjunto procesional.

El paso aparecía iluminado por cuatro grandes faroles, mientras que su exorno floral se componía de lirios y claveles rojos, completándose el conjunto con faldones de damasco morado.

Un aniversario que mira al futuro

Al cumplirse cien años de aquella primera salida, la Hermandad de Los Estudiantes recuerda sus orígenes con un profundo sentido de memoria y continuidad, celebrando un aniversario que reafirma tanto su tradición cofrade como su estrecha relación con la vida universitaria sevillana. La efeméride se convierte así en una invitación a proyectar su historia hacia el futuro, manteniendo vivo el legado espiritual y cultural que comenzó a forjarse en aquel Martes Santo de 1926.