La Hermandad de los Estudiantes de Villa del Río llena de devoción el Barrio de la Óleum en la quinta salida del Año Jubilar “Peregrinos de la Esperanza”

Coincidiendo con la festividad de San Francisco de Asís, la Hermandad de los Estudiantes protagonizó la quinta cita del Año Jubilar “Peregrinos de la Esperanza”, un acontecimiento que convirtió el Barrio de la Óleum en epicentro de fe, emoción y música cofrade.

La jornada comenzó con el rezo del Santo Rosario, presidido por las imágenes del Santísimo Cristo de los Estudiantes y Nuestra Señora de los Dolores, que partieron desde la Iglesia de la Inmaculada Concepción en un ambiente de profunda recogida. A continuación, el patio del Museo de Pedro Bueno acogió la celebración de la Santa Misa, oficiada por Monseñor Juan José Aguirre Muñoz, obispo de Bangassou, quien dirigió palabras de esperanza y fraternidad a los fieles congregados antes de los intensos momentos que se vivirían durante el recorrido posterior.

Finalizada la eucaristía, el protagonismo pasó a la música con el regreso, diecinueve años después, de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Nazareno “La Madrugá”, que volvió a acompañar con sus sones a los titulares de los Estudiantes. El reencuentro con la banda villarrense, cargado de emoción, marcó una de las estampas más recordadas de la jornada.

Las calles Gertrudis Lara, Dolores Ibárruri e Isabel Agüera lucieron un notable engalanamiento, fruto del esmero de los vecinos, que decoraron fachadas y balcones para recibir a la cofradía. En esos tramos, la voz de la artista local Mari Córdoba se unió a la música procesional, convirtiendo el paso de los titulares en una experiencia sensorial y devocional de gran intensidad.

El momento culminante de la tarde tuvo lugar en la calle Isabel Agüera, donde se estrenó la marcha “Pueblo Mío”, una adaptación de un canto litúrgico transformado en composición procesional por Miguel Ángel Font y dedicada expresamente a la Hermandad. Las partituras de esta pieza fueron entregadas por Pedro Javier Yedres, presidente de la agrupación musical, al hermano mayor Francisco Centella, en un gesto simbólico que selló la unión entre la formación y la corporación estudiantil.

Ya de noche, el Señor de los Estudiantes volvió a recorrer enclaves tan emblemáticos como la Cruz de los Mocitos y la calle Doctor Eduardo Lope, en un itinerario de regreso que estuvo envuelto en un clima de profunda devoción. La Hermandad de los Estudiantes culminó así una jornada inolvidable, dejando tras de sí una huella imborrable de fe y emoción entre los vecinos y devotos de Villa del Río, en una nueva cita del Año Jubilar que quedará grabada en la memoria colectiva del municipio.